La Facultad de Medicina de Santiago, amenazada por la iniciativa pública y privada desde A Coruña
En Galicia, pocas instituciones resumen tan bien la convergencia entre historia, excelencia y servicio público como la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Fundada en el siglo XVII, es hoy la mayor del Estado en número de plazas ofertadas, un centro de referencia docente e investigadora que sostiene con solvencia una parte esencial del sistema sanitario gallego. Su éxito no es casual. Es fruto de décadas de trabajo, de una planificación compartida y de una red de colaboración institucional que ha permitido conjugar tradición y modernidad, crecimiento y rigor.
Este modelo se ve ahora cuestionado por una iniciativa unilateral de la Universidade da Coruña (UDC), decidida a implantar un nuevo grado en Medicina al margen del consenso alcanzado hace una década por las tres universidades públicas gallegas y la Xunta de Galicia. Médicos como el prestigioso catedrático compostelano José Ramón González Juanatey alertan de que la enseñanza de Medicina "no admite improvisaciones", pero la UDC quiere su propia facultad. "A Coruña tendrá titulación en Medicina, la duda es si será privada o pública. No queremos tener esa duda", dice el rector de la UDC, Ricardo Cao.
El pacto de 2015: una solución basada en la cooperación
En abril de 2015 se firmó un acuerdo clave para el equilibrio del sistema universitario gallego. En él, USC, UDC, UVigo y la Xunta pactaban mantener una única Facultad de Medicina en Galicia –la de Santiago– con docencia clínica descentralizada, especialmente en sexto curso, en los hospitales del Sergas en Vigo y A Coruña. Un compromiso de cooperación inteligente que permitía aprovechar la infraestructura hospitalaria y el talento clínico de todo el país sin renunciar a un estándar común de excelencia académica ni diluir los esfuerzos en estructuras duplicadas.
Este modelo no ha sido estático. En los últimos años, se ha avanzado hacia una mayor descentralización, extendiendo prácticas clínicas a cuarto y quinto curso. La USC ha habilitado plazas de profesorado vinculado en hospitales de Vigo y A Coruña, y ha reforzado su plantilla para dar respuesta al aumento progresivo de plazas –hasta las 403 en 2025– en consonancia con las previsiones de necesidad de médicos del sistema público gallego hasta 2037.
La decisión unilateral de la UDC
En este contexto de expansión pactada y sostenida, sorprende ahora –y alarma– que la UDC haya decidido romper las costuras del consenso al iniciar por su cuenta el expediente para implantar un nuevo grado en Medicina. Lo hace sin informes técnicos públicos, sin estudios de viabilidad, sin debates parlamentarios o sociales, sin garantizar recursos humanos ni estructurales para sostener una titulación tan exigente. Lo hace, además, en un momento de tensión presupuestaria y de exigencia en la gestión de los fondos públicos. Y lo hace al margen de un grupo de trabajo interuniversitario que apenas ha comenzado a operar.
El rector de la USC, Antonio López, ha sido claro: este paso “no procede” y rompe la senda común acordada. Desde la Xunta, el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, ha instado a la UDC a frenar el proceso, a seguir trabajando en la descentralización pactada y a respetar la existencia de una facultad única, que ha demostrado cumplir con solvencia las necesidades formativas del sistema sanitario gallego.
Los riesgos de la fragmentación
Los catedráticos Mari Luz Couce, Enrique Domínguez Muñoz, José Ramón González Juanatey, Rafael López y Federico Martinón-Torres han resumido en un artículo publicado en MUNDIARIO los motivos por los que esta ruptura no solo es inoportuna, sino potencialmente destructiva. Alertan, con fundamento, de que este tipo de decisiones no pueden responder a equilibrios políticos locales, a presiones territoriales ni a visiones cortoplacistas. Recuerdan lo vivido en otros tiempos y otras titulaciones: el “café para todos” convertido en facultades sin masa crítica, sin continuidad, sin capacidad de atraer o retener talento.
Desde la USC se insiste en que la enseñanza de Medicina no admite improvisaciones. Necesita infraestructuras acreditadas, un ecosistema hospitalario integrado, investigadores de primera línea, métodos docentes avanzados y una gobernanza profesionalizada. Creen que todo ello lo ofrece hoy la Facultad de Medicina de Santiago, reforzada por el IDIS y un tejido clínico y científico que ha hecho de Galicia un referente nacional en biomedicina. ¿Duplicar este modelo en A Coruña –y, quién sabe, mañana en Vigo– mejorará el sistema? ¿O lo diluirá hasta volverlo frágil, ineficiente y desigual?
Una ambición legítima, pero mal canalizada
Nadie niega el derecho de la UDC a aspirar a más protagonismo en la formación sanitaria. Ni se pone en cuestión el nivel asistencial de sus hospitales o la capacidad investigadora de algunos de sus profesionales. Lo que se cuestiona es la forma. Avanzar por una vía propia, sin respetar el pacto vigente, es poner en riesgo no solo la calidad de la enseñanza, sino la propia cohesión del Sistema Universitario de Galicia. Lo mismo vale para la pretensión del alcalde de Vigo, Abel Caballero, que vuelve a reclamar una facultad propia como quien exige una infraestructura más para su ciudad, sin atender a razones académicas o estratégicas.
La USC no se opone a compartir. Lo ha demostrado. Lo que defiende es que compartir exige reglas, planificación y responsabilidad. El nuevo decano de la Facultad de Medicina y Odontología, José Martín Carreira Villamor, lo expresó con prudencia, pero con firmeza: el modelo actual es sólido, se puede perfeccionar, pero no se debe fragmentar. Y mucho menos improvisar facultades nuevas al calor de decisiones unilaterales.
El reto es mejorar lo que ya funciona
Galicia tiene hoy una facultad de Medicina que funciona, que mejora cada año, que forma a los médicos que el país necesita y que coopera con el sistema sanitario en todos sus niveles. Tiene una red hospitalaria dispuesta a participar en esa formación, y universidades comprometidas con ese proceso. Lo que no necesita es un modelo competitivo que dilapide energías y recursos, y lo que no parece aconsejable es una guerra de facultades que degrade la formación médica y debilite la ciencia gallega.
La excelencia no se construye dividiendo, sino consolidando. Y esa debe ser la ambición común: reforzar la Facultad de Medicina de la USC como eje central de una formación descentralizada en lo clínico, abierta al talento de todo el país, pero unida en su gobernanza, su currículo y su visión. Lo contrario –como advierten los catedráticos de la USC– no es avanzar: es retroceder. @mundiario
La UIE y HM Hospitales impulsan un nuevo modelo universitario en Ciencias de la Salud en Galicia
La Universidad Intercontinental de la Empresa (UIE) y HM Hospitales han firmado un acuerdo de colaboración para desarrollar conjuntamente un programa universitario innovador en el ámbito de las Ciencias de la Salud en Galicia. El objetivo es que los hospitales se conviertan en espacios clave de aprendizaje para los futuros profesionales sanitarios, combinando la formación teórica con una intensa experiencia clínica práctica.
El convenio, firmado por el presidente de HM Hospitales, Juan Abarca Cidón, y el rector de la UIE, Miguel Ángel Escotet, permitirá que los estudiantes se formen tanto en los campus universitarios como en los centros asistenciales del grupo hospitalario, reforzando sus competencias de manera integral y personalizada.
El primer paso de esta colaboración será la solicitud del nuevo grado en Enfermería, que se integrará en la Facultad de Ciencia, Tecnología y Gestión de la Salud de la UIE, que ya ofrece el grado en Psicología. Posteriormente, se incorporarán nuevas titulaciones como Biomedicina, Fisioterapia Médica y Deportiva, Podología, Optometría, Fonoaudiología y Gestión de Sistemas de Salud.
Según Abarca Cidón, este modelo permitirá "cerrar un círculo virtuoso" entre formación académica, práctica clínica y desarrollo profesional, mientras que Escotet defendió una enseñanza basada en el pensamiento práctico y en la integración del estudiante en el entorno real de trabajo desde el primer momento.
Los centros de HM Hospitales actuarán como hospitales universitarios con programas académicos flexibles y personalizados, alejados de la masificación, con tutorías constantes y docencia impartida por profesionales en activo con experiencia investigadora.
La alianza entre la UIE –una universidad privada sin ánimo de lucro promovida por Abanca y Afundación– y HM Hospitales busca consolidar un nuevo ecosistema de formación superior en Galicia, con vocación nacional e internacional, centrado en la excelencia, la empleabilidad y la transferencia de conocimiento. @mundiario
