La conexión de la Vía Ártabra con la AP-9: una infraestructura clave que Oleiros sigue esperando
La Vía Ártabra fue concebida hace años como una de las piezas esenciales para mejorar la movilidad en el área metropolitana de A Coruña. Su objetivo era claro: conectar de forma más eficiente los municipios del entorno norte de la ciudad con la autopista del Atlántico (AP-9) y reducir la presión sobre las carreteras locales. Sin embargo, el tramo que debía cerrar definitivamente ese círculo —la conexión directa con la autopista— continúa pendiente, lo que ha convertido el proyecto en un ejemplo más de cómo las infraestructuras estratégicas pueden quedar atrapadas entre plazos políticos, trámites administrativos y discrepancias institucionales.
El caso resulta especialmente significativo en Oleiros, el octavo municipio más poblado de Galicia y uno de los que más ha crecido en las últimas décadas dentro del área coruñesa. Miles de residentes se desplazan a diario hacia la ciudad de A Coruña o hacia otros puntos de la comarca para trabajar, estudiar o acceder a servicios. En ese contexto, la mejora de las conexiones viarias no es un debate menor, sino una cuestión directamente vinculada a la calidad de vida y a la competitividad territorial.
Durante años, el proyecto de la Vía Ártabra ha avanzado de forma desigual. Algunos tramos se han ejecutado y están en funcionamiento, pero el enlace con la AP-9 sigue sin materializarse. El pasado verano, la Xunta de Galicia anunció que antes de finalizar el año se aprobaría el proyecto necesario para reactivar el tramo pendiente entre la infraestructura ya construida y la autopista. Sin embargo, el calendario ha vuelto a dilatarse. En los presupuestos autonómicos para 2026 apenas aparece una partida inicial de 500.000 euros para una obra cuyo coste total ronda los 40 millones.
La Vía Ártabra nació para aliviar el tráfico metropolitano, pero su tramo decisivo sigue sin ejecutarse. Esta obra de unos 40 millones acumula promesas mientras miles de conductores siguen soportando atascos diarios
Interés supramunicipal
La diferencia entre ambas cifras ilustra la distancia que aún separa las previsiones presupuestarias de la ejecución real de la infraestructura. Para el Ayuntamiento de Oleiros, esta situación evidencia una falta de prioridad política hacia una actuación que considera urgente y de interés supramunicipal. El gobierno local que encabeza Ángel García Seoane, Gelo, lleva años reclamando que se desbloquee definitivamente el proyecto, argumentando que la congestión de tráfico en los accesos a la ciudad se ha convertido en uno de los principales problemas cotidianos para miles de conductores del área metropolitana de A Coruña.
A esa presión viaria se suma otro factor: el transporte público metropolitano continúa mostrando carencias estructurales, especialmente en los municipios de menos de 50.000 habitantes, cuya planificación depende de la administración autonómica. Cuando las alternativas colectivas no funcionan con la frecuencia o la eficacia necesarias, el uso del vehículo privado se convierte en la opción predominante. Y eso, inevitablemente, se traduce en más tráfico y en mayores tiempos de desplazamiento.
Pero el debate sobre la Vía Ártabra no se limita únicamente al calendario de ejecución. También refleja la complejidad política que acompaña a muchas grandes infraestructuras. Mientras el gobierno municipal insiste en la necesidad de acelerar el proyecto, los partidos de la oposición han mostrado reservas sobre determinados aspectos de la planificación y las prioridades inversoras. Este desacuerdo evidencia que, incluso cuando existe un consenso general sobre la importancia de mejorar la movilidad, las diferencias aparecen al discutir cómo, cuándo y con qué recursos deben realizarse las obras.
Falta de iluminación
Otro ejemplo de las carencias actuales de la infraestructura es la falta de iluminación en algunas rotondas y enlaces de acceso ya construidos. El Ayuntamiento de Oleiros ha reclamado en varias ocasiones que se instale el alumbrado correspondiente, recordando que se trata de una vía de titularidad autonómica y que, por tanto, corresponde a la Xunta garantizar su correcta señalización y seguridad. Desde la administración autonómica se ha reconocido por escrito esa responsabilidad, aunque la actuación sigue pendiente.
Estos detalles, aparentemente menores, revelan un problema más amplio: cuando una infraestructura queda incompleta o se ejecuta por fases demasiado separadas en el tiempo, su utilidad se reduce y se multiplican las disfunciones. La Vía Ártabra, concebida para mejorar la circulación en la comarca coruñesa, corre el riesgo de convertirse en un proyecto parcialmente operativo durante demasiado tiempo.
Una prioridad estratégica
En un área urbana en expansión, donde municipios como Oleiros han experimentado un notable crecimiento demográfico y residencial, la planificación de la movilidad debería ser una prioridad estratégica. Las decisiones que se tomen —o que se retrasen— condicionarán durante décadas la forma en que se organizan los desplazamientos y el desarrollo territorial.
La cuestión, por tanto, no es solo cuándo se completará el enlace con la AP-9, sino si las administraciones implicadas serán capaces de coordinarse para que una infraestructura pensada para el futuro deje de ser una promesa recurrente y pase a formar parte de la realidad cotidiana de los ciudadanos. Mientras eso no ocurra, la Vía Ártabra seguirá siendo, para muchos conductores del área metropolitana de A Coruña, una carretera que apunta a la solución pero que todavía no llega a destino. El Gobierno de Galicia se supone que tiene interés en contribuir al crecimiento del área económica más importante de la comunidad autónoma. @mundiario


