Abanca y Afundación renuevan su alianza con la empresa familiar para impulsar el emprendimiento

La entidad financiera, su obra social y la Asociación Gallega de la Empresa Familiar refuerzan un acuerdo estratégico que vincula educación, relevo generacional y desarrollo económico en Galicia.

El presidente de AGEF, el consejero delegado de Abanca y el presidente de Afundación, en la renovación del acuerdo. / Mundiario
El presidente de AGEF, el consejero delegado de Abanca y el presidente de Afundación, en la renovación del acuerdo. / Mundiario

En Galicia, donde las raíces empresariales se entrelazan con la historia familiar y el territorio, la continuidad de los proyectos que nacen en casa sigue siendo una cuestión esencial para el futuro económico. La renovación del acuerdo entre Abanca, Afundación y la Asociación Gallega de la Empresa Familiar (AGEF) representa algo más que un convenio institucional: es un compromiso renovado con un modelo productivo que sostiene buena parte del empleo y la identidad empresarial de la comunidad.

El nuevo convenio, según informa Abanca, refuerza una alianza que se ha consolidado en los últimos años como uno de los ejes de apoyo más estables al tejido empresarial gallego. Abanca se mantiene como patrocinador principal de las actividades que organice AGEF en el próximo ejercicio, mientras que Afundación, la obra social del banco, seguirá promoviendo el programa educativo Empresa familiar en las aulas y el concurso Emprender es soñar, ¿te apuntas?.

Durante el acto de firma, el consejero delegado de Abanca, Francisco Botas, subrayó la continuidad de un vínculo que considera estructural: “Prolongar esta colaboración histórica con AGEF reafirma el compromiso de Abanca con el entramado productivo gallego y con las empresas familiares, que juegan un papel crucial en el desarrollo económico y social de nuestra comunidad”. La declaración tiene un peso particular en un contexto de incertidumbre internacional, en el que la fortaleza de las economías regionales depende cada vez más de su base local.

El presidente de AGEF, José Bernardo Silveira, recordó por su parte que el apoyo de Abanca y Afundación ha permitido “colocar a las empresas familiares gallegas en el lugar que les corresponde como principales impulsoras de la riqueza y el empleo en el territorio”. Para Silveira, la colaboración no se limita al ámbito financiero, sino que alcanza también a la sensibilización y al impulso del emprendimiento entre las nuevas generaciones, “para que comprendan la relevancia de continuar lo que otros iniciaron”.

AGEF: sede, raíces y vocación de permanencia en Galicia

Desde su creación, la Asociación Gallega de la Empresa Familiar agrupa a 63 compañías con sede, raíces y vocación de permanencia en Galicia. Su labor ha sido clave en la defensa de un modelo empresarial que combina compromiso territorial y competitividad global. La empresa familiar, que representa en torno al 90 % del tejido productivo gallego, sigue siendo el gran pilar de la economía autonómica: de su capacidad para adaptarse y asegurar la sucesión depende buena parte de la estabilidad laboral y del equilibrio demográfico de la comunidad autónoma.

El compromiso de Afundación, en cambio, se centra en un ámbito más intangible pero no menos estratégico: la educación. Su presidente, Miguel Ángel Escotet, destacó que la sexta edición del programa Empresa familiar en las aulas busca “facilitar el contacto temprano con el mundo de los negocios y ofrecer a los estudiantes una comprensión más rica del entorno laboral que les espera”. Esta iniciativa, dirigida al alumnado de cuarto de ESO, Bachillerato y Formación Profesional, ha alcanzado ya a 3.700 jóvenes de 45 centros educativos gallegos.

El objetivo es sencillo y ambicioso a la vez: acercar a los estudiantes a la realidad de las empresas familiares, transmitirles los valores de compromiso, esfuerzo y continuidad, e inspirarles a emprender. En un momento en que la digitalización, la globalización y los nuevos modelos laborales desafían los esquemas tradicionales, esa conexión temprana con el tejido empresarial real se convierte en un aprendizaje de valor incalculable.

Emprender es soñar, ¿te apuntas?

El concurso Emprender es soñar, ¿te apuntas? refuerza ese propósito, alentando a los jóvenes a imaginar proyectos propios y a contemplar el emprendimiento no como un riesgo sino como una forma legítima de construir futuro. Galicia, que en la última década ha visto cómo su población joven se reducía y su tasa de emprendimiento se estancaba, necesita este tipo de estímulos que vinculen la educación con la iniciativa económica y la innovación.

Más allá del ámbito académico, el acuerdo refleja una apuesta por la continuidad frente a la volatilidad. En una comunidad donde la dispersión territorial y la falta de relevo generacional son retos constantes, garantizar la supervivencia de la empresa familiar significa sostener comunidades enteras. Cada relevo logrado es una fábrica que no cierra, un taller que no se traslada, una historia que no se interrumpe.

El papel de AbancaA como patrocinador principal consolida su estrategia de banca de proximidad y su vocación de acompañar a las pymes en los procesos de transición digital, sostenibilidad y crecimiento. Su política de responsabilidad social corporativa ha situado en el centro de sus acciones el fortalecimiento del ecosistema empresarial gallego, no solo mediante financiación sino a través del impulso de redes de colaboración, formación y asesoramiento.

La implicación de Afundación amplía ese enfoque desde el terreno financiero al educativo y cultural, generando un círculo virtuoso entre conocimiento y desarrollo. Esa combinación —educación, empresa, compromiso social— configura un modelo de cooperación público-privada que, aunque discreto, está dando resultados palpables en la modernización de las pequeñas y medianas empresas gallegas.

Una economía arraigada

En un momento en que los fondos europeos y las estrategias de sostenibilidad redefinen las prioridades económicas, Galicia busca reforzar su autonomía productiva y retener talento joven. La alianza entre Abanca, Afundación y AGEF no resuelve por sí sola los grandes desafíos estructurales de la comunidad, pero sí apunta una dirección: una economía arraigada, innovadora y con vocación de futuro.

Como todo compromiso, será el tiempo quien mida su eficacia. Pero hay algo que ya se puede afirmar sin matices: las empresas familiares gallegas siguen siendo el corazón que late con más fuerza en la economía del noroeste. Que tres instituciones relevantes coincidan en apoyarlas no es casualidad, sino una declaración de confianza en el propio territorio.

En una Galicia que a menudo siente la distancia de los grandes centros de decisión, este tipo de acuerdos son también un mensaje político y social: el desarrollo no se improvisa, se cultiva desde dentro. Y, como recordaba Miguel Ángel Escotet, “educar en el emprendimiento es educar en libertad”. @mundiario

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