La OTAN crece en todos los sentidos
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), también conocida como la Alianza Atlántica, es una alianza militar intergubernamental que se rige por el Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington, firmado el 4 de abril de 1949. En Vilnius (Lituania), la cumbre de la OTAN ha superado las expectativas al otorgar la aprobación inesperada de Turquía al ingreso de Suecia y consolidar la posición de Ucrania como futuro socio de la alianza, ofreciéndole una perspectiva de integración, aunque sin un plazo definido hasta que termine la guerra desencadenada por Rusia.
La Alianza Atlántica está creciendo rápidamente tanto en número de socios como en la solidez de su estructura institucional. Con los planes de defensa en marcha, Europa contará con una fuerza aliada de reacción compuesta por 40.000 soldados, ampliable hasta 300.000, desplegados o listos para movilizarse en un mes.
España se ha comprometido a enviar 800 soldados adicionales, duplicando así su contingente en la región. Madrid también deberá aumentar sus esfuerzos para alcanzar el objetivo mínimo del 2% del PIB destinado a defensa, al que solo cumplen actualmente 11 países y del cual España está lejos con un 1,26%. La cumbre también ha acordado que este nivel de gasto se convierta en un suelo, no en un techo, en el futuro.
La OTAN sale fortalecida con un paquete de ayudas financieras a largo plazo y compromisos de seguridad respaldados por el G-7. Si bien el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, pareció decepcionado con la oferta, el acuerdo fortalece significativamente el vínculo entre la Alianza y Kiev, incluyendo la creación de un Consejo OTAN-Ucrania que reunirá periódicamente a todos los aliados con Kiev. Actualmente, la OTAN cuenta con 29 países miembros (Albania, Alemania, Bélgica, Bulgaria, Canadá, República Checa, Croacia, Dinamarca, Estados Unidos, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Montenegro, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania y Turquía, a los que se sumará Suecia).
Carácter histórico de la cumbre
La cuestión de la ampliación está regulada en el artículo 10 del Tratado del Atlántico Norte, que establece que la membresía está abierta a cualquier "Estado europeo en condiciones de promover los principios del presente Tratado y de contribuir a la seguridad de la zona del Atlántico Norte". La decisión de invitar a un nuevo Estado a adherirse es tomada por el Consejo Atlántico, como órgano superior de la Alianza. En estos momentos, Bosnia-Herzegovina, Georgia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia son aspirantes a la adhesión.
Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, declaró con acierto el carácter histórico de la cumbre y los avances realizados como los mayores esfuerzos de defensa en Europa desde la Guerra Fría. Aunque la cumbre no ha pasado por alto la atención al flanco sur de la Alianza, el enfoque en la guerra de Ucrania ha desplazado el debate sobre los riesgos específicos de la región, donde también se refleja la acción desestabilizadora de Rusia a través de la intervención militar directa de las fuerzas mercenarias del grupo Wagner, que cuentan con financiación y dependencia del Gobierno de Putin.
Una OTAN de 360 grados
La llamada OTAN de 360 grados abarca todos los ámbitos de la vida afectados por la seguridad, así como toda la geografía europea, destacando los desafíos y peligros de desestabilización en el flanco mediterráneo. La Alianza también está ampliando su visión global de la defensa hacia la región asiática. La participación de cuatro países de esta zona (Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda) en calidad de invitados en la cumbre no se debe únicamente a su compromiso en los esfuerzos en favor de Ucrania.
Según lo recogido en el comunicado de la cumbre de Vilnius, la seguridad en la región del Indo-Pacífico y en el continente europeo están interconectadas debido a las ambiciones y políticas coercitivas de China que desafían los intereses, la seguridad y los valores comunes. La claridad del lenguaje utilizado respecto a la evolución de China puede no agradar a Pekín, a pesar de las declaraciones de buenas intenciones sobre el diálogo y la ausencia de referencias a la tensión en torno a Taiwán.
El comunicado de la Alianza también critica explícitamente la solidaridad de China con Moscú y su coordinación de esfuerzos para socavar el orden internacional, especialmente a través del bloqueo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Como observa también El País en un editorial, aunque la cumbre se centró en Ucrania, también dirigió su mirada hacia geografías más lejanas. @mundiario



