La guerra en Gaza y el futuro de Israel

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha declarado que la guerra en Gaza "será larga y difícil", sin que trasciendan noticias de una tregua humanitaria.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / X @netanyahu
Benjamín Netanyahu. / @netanyahu

Mientras el conflicto entre Israel y Hamás se recrudece –“La guerra en Gaza va a ser larga y difícil”, admite Benjamín Netanyahu–, la atención del mundo se centra ahora en el sufrimiento de los civiles en la franja de Gaza. Las Fuerzas Armadas de Israel han lanzado una respuesta militar a los ataques de Hamás en Israel, y la situación en Gaza es desgarradora. Gran parte de la comunidad internacional ha propuesto una tregua humanitaria, pero las perspectivas de que Israel la acepte son inciertas. En este contexto, es vital recordar que, si bien la urgencia radica en aliviar el sufrimiento de los civiles, también debemos contemplar el futuro que surgirá de esta crisis. Pero, de entrada, como señaló el editor de MUNDIARIO en uno de sus artículos, condenar el terrorismo de Hamás es compatible con denunciar la inhumanidad en Gaza.

El Gobierno israelí ha delineado una hoja de ruta en tres fases para lograr una "nueva realidad de seguridad". Esto implica bombardeos y operaciones terrestres, seguidos de la estabilización para erradicar la resistencia de Hamás y, finalmente, la retirada de la responsabilidad de Israel sobre Gaza y el establecimiento de una nueva realidad de seguridad. Sin embargo, esta hoja de ruta plantea serias dudas sobre su viabilidad, además de ser poco concreta.

Israel tiene el derecho legítimo de defenderse, pero debe hacerlo respetando el derecho internacional, que exige distinguir entre objetivos civiles y militares. Solo se puede atacar a los segundos. Provocar víctimas civiles no constituye per se un crimen de guerra, pero lo es cuando el daño a civiles previsible es desproporcionado en relación al valor del objetivo militar. La ONU ha comenzado a hablar de crímenes de guerra, y hasta el momento, los bombardeos y el bloqueo son considerados totalmente desproporcionados e inaceptables, como observa el diario El País en sus informaciones.

La indignación mundial frente a esta situación crece y solo servirá para sembrar más odios. Israel debe comprender que su respuesta militar no debe infligir tanto sufrimiento a la población civil, no solo por su bienestar, sino también por su propia seguridad a largo plazo. A pesar de la condena al ataque de Hamás, Israel debe examinar el trasfondo de esta crisis. Las amenazas y ataques que ha enfrentado durante décadas no justifican la ocupación, la colonización y la falta de voluntad de negociar. Es fundamental que Israel vuelva a comprometerse con la solución de los dos Estados y esté dispuesto a entablar conversaciones con todos aquellos palestinos que han renunciado a la violencia. La gestión de la transición en Gaza será crucial.

Un cambio de rumbo

Pero no solo Israel debe moverse. Si bien Hamás ganó las elecciones en 2006, hoy es una organización que lleva a cabo acciones terroristas. Esto plantea un peligro inaceptable para la seguridad de los israelíes, por lo que sería aconsejable que varios actores, desde la ONU hasta países musulmanes, se involucren en este desafío.

Reducir Gaza a escombros puede ofrecer cierta seguridad a corto plazo para Israel, pero a medio y largo plazo, al fomentar el odio entre los palestinos y la indignación entre sus aliados, representa una amenaza significativa para su seguridad. La comunidad internacional y los aliados de Israel deben presionar para que se produzca un cambio de rumbo.

En última instancia, condenar el terrorismo de Hamás no está en desacuerdo con denunciar la inhumanidad en Gaza. Es crucial mantener un equilibrio entre la seguridad de Israel y el bienestar de los civiles en Gaza, así como buscar soluciones a largo plazo para el conflicto en la región de Oriente Medio. @mundiario

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