El aumento de las temperaturas
La llegada de una masa de aire marítimo procedente del Atlántico subtropical anticipa esta semana el calor de pleno verano en amplias zonas de España, con temperaturas más propias de finales de junio o comienzos de julio que de la recta final de abril. Según los expertos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) los termómetros marcarán hasta casi 40 grados en áreas del sur de la península ibérica.
El Informe sobre el Estado del Clima en Europa 2022, que elabora el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, dependiente de la Comisión Europea, ya advertía de que las temperaturas en Europa están aumentando al doble de la media mundial, más rápido que en cualquier otro continente.
Este informe muestra que el aumento de las temperaturas en Europa surte efectos concretos que ya empiezan a percibirse con toda su crudeza y sin que nada permita pensar que remita la tendencia. Se trata de cifras récord de días declarados oficialmente como olas de calor, junto a una larga sequía.
En el Día Meteorológico Mundial de este año, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, también alertaba de que la humanidad afronta una difícil verdad: el cambio climático está haciendo inhabitable el planeta.
La Tierra se acerca al borde del abismo
Cada año que pasa sin que se tomen medidas suficientes para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ºC la Tierra se acerca más al borde del abismo, aumentando los riesgos sistémicos y reduciendo su resiliencia frente a la catástrofe climática. A medida que los países superan el límite de 1,5 ºC, el cambio climático intensifica las olas de calor, las sequías, las inundaciones, los incendios forestales y las hambrunas, al tiempo que amenaza con sumergir países y ciudades de baja altitud y provocar la extinción de más especies. En el año 2022, el 63% de los ríos europeos tuvieron caudales inferiores a la media.
El propio tema de este año en el Día Meteorológico Mundial —El futuro del tiempo, el clima y el agua a través de las generaciones— obliga a todos a estar a la altura de las responsabilidades y garantizar que las generaciones futuras hereden un mañana mejor. Eso significa acelerar las acciones para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ºC, ampliando las medidas de mitigación y adaptación. Significa también, según la ONU, transformar radicalmente los sistemas de energía y transporte, acabar con la adicción a los combustibles fósiles y emprender una transición justa hacia las energías renovables.
Es necesario que los países desarrollados revolucionen la prestación de apoyo financiero y técnico a los países en desarrollo para que puedan mitigar las emisiones, adaptarse a un futuro renovable, aumentar su resiliencia frente a fenómenos meteorológicos extremos y hacer frente a las pérdidas y daños derivados del cambio climático. Se trata también de que los sistemas de alerta temprana contra las catástrofes climáticas cubran a todas las personas del mundo, para lo cual ya se han seleccionado 30 países para su aplicación acelerada este año 2023, que debe ser un año de transformación, no de medidas cosméticas. @mundiario



