Volatilidad rentable: los grandes bancos se benefician de las políticas comerciales de Trump
En pleno auge de las políticas comerciales del presidente de EE UU, Donald Trump, marcadas por la imposición de aranceles, fluctuaciones regulatorias y señales económicas contradictorias, los grandes bancos estadounidenses han obtenido beneficios récord, en parte gracias a la propia volatilidad generada por la agenda de la Administración. Con ingresos combinados por encima de los 37.000 millones de dólares en el primer trimestre, JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of America y Citigroup han protagonizado uno de los mejores periodos en más de una década.
Más allá de lo meramente financiero, estos resultados reflejan una relación simbiótica entre las políticas comerciales agresivas de Trump y el ecosistema financiero de Wall Street. La incertidumbre macroeconómica, temida por muchos sectores productivos, se ha convertido en un terreno fértil para operadores bursátiles e instituciones financieras que han sabido capitalizar los vaivenes del mercado.
“Los mercados son muy volátiles, eso asusta a la gente”, reconocía recientemente James (Jamie) Dimon, CEO de JPMorgan Chase. Pero esa misma volatilidad, que genera temores de recesión y caída del consumo, se ha convertido en una fuente extraordinaria de ingresos para los bancos más grandes del país. El comercio de acciones se disparó como el sector más rentable, con aumentos de ingresos del 34 % interanual, según el Financial Times.
La elección de Trump para un segundo mandato, lejos de disipar dudas, ha profundizado la sensación de fragmentación geopolítica y económica, en parte por su renovado enfoque proteccionista y su firme mano en la imposición de aranceles. Este entorno, aunque incierto para los consumidores y las pequeñas empresas, es un campo de juego ideal para operadores que lucran con las oscilaciones del mercado.
Ganancias millonarias: entre la preocupación y la oportunidad
Goldman Sachs lideró en rentabilidad por operaciones de acciones con 4.200 millones de dólares, seguida de cerca por Morgan Stanley, que creció un 45 % interanual. JPMorgan se mantuvo como líder en ingresos totales por negociación con 9.700 millones de dólares, una quinta parte más que el año anterior. El desempeño de Citigroup y Bank of America, aunque más modesto, también reflejó incrementos sólidos, con un 20 % y un 11 % de aumento respectivamente.
Simultáneamente, las ganancias en renta fija, bonos, divisas y materias primas también se dispararon, alcanzando los 21.000 millones de dólares, el mejor dato desde la pandemia. Todo ello, en un contexto donde incluso la Administración Trump ha dado marcha atrás parcialmente en su política arancelaria, alarmada por la escalada de rentabilidad en los bonos del Tesoro y el impacto en los mercados financieros.
El mercado como reflejo de las tensiones geopolíticas
No es la primera vez que una crisis global o una disrupción política alimenta las arcas de Wall Street. Desde la pandemia por la covid-19 hasta la invasión de Ucrania, pasando por subidas agresivas de tipos de interés, los bancos han encontrado en la incertidumbre su mejor aliado operativo. La investidura de Trump en enero y sus primeras decisiones económicas han sido solo el último catalizador.
Trump ha justificado estas medidas como necesarias para proteger la economía estadounidense, pero los principales beneficiarios inmediatos no han sido los trabajadores industriales o las pequeñas empresas, sino los intermediarios financieros que operan en los mercados globales.
Desde la gran crisis financiera de 2008, los bancos han tenido que redefinir su perfil operativo. Las operaciones especulativas con capital propio (conocidas como “negociación por cuenta propia”) han sido reemplazadas en gran parte por servicios de intermediación y financiamiento a clientes institucionales. Sin embargo, el actual ciclo demuestra que la especulación no ha desaparecido, simplemente ha mutado de forma.
Aunque técnicamente estos ingresos no proceden de apuestas propias de los bancos, la volatilidad sigue siendo un recurso rentable. El uso de derivados, opciones y contratos de futuros permite a los operadores beneficiarse de cada shock, donde los demás solo ven riesgo.
No se trata de criminalizar el éxito financiero, sino de entender cómo determinadas políticas económicas, incluso aquellas que prometen proteger la economía nacional, pueden alimentar dinámicas que benefician principalmente a una élite financiera. @mundiario


