La UE debe invertir 800.000 millones hasta 2030 para cumplir con los objetivos climáticos

"Se necesitan inversiones masivas en infraestructuras tanto nacionales como transfronterizas para las redes eléctricas, el hidrógeno y el CO₂”, expone la Mesa redonda europea para la industria.
Torres eléctricas. / Michael Schwarzenberger en Pixabay
Torres eléctricas. / Michael Schwarzenberger en Pixabay

Europa va a necesitar invertir mucho dinero en los próximos años para cumplir con todos los gastos que tiene por delante: transición ecológica y digital más gasto en seguridad y defensa. Según la Mesa redonda europea, un influyente lobby bruselense, la Unión Europea necesitará destinar 800.000 millones de euros hasta 2030 únicamente para alcanzar los ambiciosos objetivos climáticos que se ha propuesto.

No obstante, la cifra no queda ahí. Se eleva a unos 2,5 millones de euros para el año 2050. La necesidad de esta inversión se justifica por el aumento en la demanda de energías renovables, lo cual ejerce una presión considerable sobre las infraestructuras existentes.

El secretario general de la organización industrial, Dimitri Papalexopoulos, apunta que “la modernización de las infraestructuras es la piedra angular del Pacto Verde, pero los responsables políticos no están haciendo lo suficiente para cumplir los objetivos que se han fijado”. A ellos, el griego les pide incentivos “para atraer la tan necesaria inversión privada”, y por eso exige “abordar esta cuestión con urgencia”.

Altos precios de la energía

Existe un consenso europeo que señala que en los próximos años se precisarán inversiones ingentes en la UE para no perder el paso frente a las grandes potencias como Estados Unidos y China. Los cálculos que hay son diversos, pero todos vienen a apuntar en una misma dirección: cantidades inimaginables de dinero.

Para hacer sus números, el lobby industrial ha encargado dos informes a la consultora Boston Consulting Group: uno sobre competitividad y otro sobre infraestructura. El primero de ellos resalta la urgencia de superar obstáculos como los altos precios de la energía, el acceso limitado a fuentes renovables, el coste elevado de las emisiones de CO₂ y la necesidad de inversiones para la descarbonización.

Entre las prioridades señaladas para abordar esta situación se encuentran las redes de transporte energético, que requieren un mayor apoyo regulatorio. La UE cuenta con una de las mayores redes interconectadas del mundo, pero su mercado único de energía está poco desarrollado, lo que plantea desafíos adicionales en este proceso de transición. @mundiario

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