Los Veintisiete logran un acuerdo para la reforma de las reglas fiscales sobre la deuda y el déficit
Países como España, con una deuda que supera el 100% del PIB y un déficit público proyectado del 3,2% en 2024, se verán obligados a realizar ajustes significativos.
A pocos días de la desactivación de la cláusula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que ha mantenido suspendidas las reglas fiscales durante más de tres años desde el inicio de la pandemia de la covid-19, los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea han logrado un hito histórico este miércoles al cerrar un acuerdo político sobre la gobernanza económica.
El nuevo pacto, que otorga margen y flexibilidad a los gobiernos para establecer sus rutas de ajuste presupuestario, viene acompañado de estrictos requisitos de reducción del déficit y la deuda. Así, países como España, con una deuda que supera el 100% del PIB y un déficit público proyectado del 3,2% en 2024, se verán obligados a realizar ajustes significativos.
La vicepresidenta del Gobierno y encargada de la Presidencia semestral española del Consejo, Nadia Calviño, expresó su satisfacción tras la reunión por videoconferencia, destacando la complejidad de las negociaciones que lograron un acuerdo equilibrado entre las posiciones más rígidas, como la de Alemania, y la flexibilidad demandada por Italia, Francia y España.
"Ha sido largo, intenso y difícil pero finalmente hemos logrado tener el mejor acuerdo posible en el mejor momento", ha subrayado Calviño, que destacado que el acuerdo "dará certidumbre a los mercados financieros y claridad a los ciudadanos".
3% del PIB para el déficit y el 60% para la deuda
El cierre de este acuerdo, bajo la dirección de Calviño, quien se incorporará al Banco Europeo de Inversiones en 2024, fue precedido por un encuentro crucial entre Francia y Alemania, resolviendo sus últimas diferencias en París. Aunque la reunión del Ecofin a principios de diciembre dejó acordado entre el 90 y 95% del texto, la presidencia española continuó trabajando para cerrar los detalles restantes.
La siguiente etapa incluirá la negociación con el Parlamento Europeo para aprobar definitivamente la reforma, que conserva los pilares del 3% del PIB para el déficit y el 60% para la deuda. Se espera alcanzar este paso antes de la primera mitad de 2024, coincidiendo con el final de la legislatura europea, según afirmó Valdis Dombvrovkis, vicepresidente de la Comisión.
El compromiso refleja la propuesta inicial de la Comisión en abril, pero incorpora requisitos más estrictos sugeridos por Alemania para reducir la deuda y el déficit. Los Estados miembros llevarán a cabo planes de ajuste plurianuales, basados en una trayectoria técnica propuesta por la Comisión, con sendas fiscales a cuatro años, ampliables a siete si se comprometen con reformas e inversiones en áreas como la transición verde, la digitalización y la defensa.
El salvaguardas de Alemania
El nuevo marco de supervisión fiscal se centrará en un único indicador: la senda de gasto público primario. De esta forma, países con un déficit público superior al 3% del PIB deberán realizar un ajuste estructural del 0,5% anual, aunque la Comisión tendrá en cuenta el aumento de los intereses de la deuda hasta 2027, suavizando el recorte.
Además, se establece que las naciones con deuda pública superior al 90% del PIB deberán reducirla anualmente en un 1%, y aquellas con ratios entre el 60% y 90% tendrán que rebajarla en un 0,5%. Berlín logró introducir salvaguardas en el 'brazo preventivo' del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para asegurar que incluso los países con finanzas controladas continúen cumpliendo: la medida obliga a países por con un déficit por debajo del 3% del PIB a seguir reduciéndolo hacia el 1,5% para garantizar un colchón presupuestario ante posibles shocks.
Uno de los desafíos finales fue el ritmo del ajuste anual para alcanzar el objetivo del 1,5%, estableciendo una velocidad del 0,4% del PIB, con la posibilidad de reducirlo al 0,25% mediante inversiones y reformas.
En cuanto a las sanciones, el acuerdo elimina el tope de acumulación propuesto por la Comisión Europea del 0,5% del PIB para países que incumplen los ajustes, limitándolas a un 0,05% cada seis meses hasta que se tomen medidas.
Países Bajos, representado por la ministra de finanzas Sigrid Kaag, celebró el acuerdo, destacando la posibilidad de avanzar hacia una reducción ambiciosa y sostenible de la deuda, con un marco fiscal que, a su juicio, fomenta reformas, inversiones y adaptaciones a la situación específica de cada Estado miembro.
“Me alegro de que, tras un largo debate y duras negociaciones, hayamos llegado a un buen acuerdo sobre las normas fiscales de la UE. Es importante que estas normas proporcionen una base sólida para los presupuestos nacionales y que todo el mundo las respete. Esto está en el interés común de todos los estados miembros”, ha subrayado. @mundiario


