Trump tras poner en riesgo la independencia de la Reserva Federal: “tendremos mayoría muy pronto”

Donald Trump, presidente de EE UU. / RR.SS
El cese de la gobernadora Lisa Cook abre un pulso legal y político que podría alterar la autonomía del banco central de EE UU ante la posibilidad de que el presidente nomine funcionarios para reforzar su influencia sobre el organismo.

El presidente rdtsdounidense Donald Trump ha encendido una de las mayores controversias en décadas sobre la independencia de la Reserva Federal (Fed). Con el inédito anuncio de la destitución de la gobernadora Lisa Cook, acusada de un supuesto fraude hipotecario que ella niega, el republicano no solo desafía los límites legales de la Casa Blanca sobre el banco central, sino que además insinúa abiertamente que podrá obtener pronto una mayoría de afines en la Junta de Gobernadores.

Trump anunció la medida en una carta difundida en Truth Social, donde sostuvo que Cook había incurrido en irregularidades hipotecarias. La economista, que ocupa su puesto desde 2022 y cuyo mandato expira en 2038, rechazó de inmediato la validez de la decisión y aseguró que el presidente “no tiene autoridad para despedirla sin causa legal”. Sus abogados adelantaron que acudirán a los tribunales para bloquear la destitución.

La propia Reserva Federal parece respaldar esa posición, al señalar que continuará cumpliendo sus funciones “según lo establecido por la ley” y que respetará el resultado de cualquier decisión judicial. El caso, por tanto, se perfila como un pulso institucional de primer orden.

Más allá de la disputa legal, Trump ha dejado entrever sus intenciones políticas con el banco central. “Tendremos mayoría muy pronto, lo que será fantástico”, declaró a los periodistas en la Casa Blanca, insinuando efectivamente que la salida de Cook le permitiría consolidar una mayoría de integrantes alineados con su política monetaria dentro de la Junta de Gobernadores de la Fed.

Si prospera su movimiento, Trump podría contar con hasta cinco funcionarios dispuestos a apoyar un recorte de tipos de interés en el órgano de gobierno de la Reserva Federal. Esto contrasta radicalmente con la postura inicial del banco central, que se ha mantenido firme en mantener las tasas altas por temor a los efectos de los aranceles del republicano en la economía estadounidense, en un contexto de inflación no controlada. Según analistas del Capital Economics, las medidas del mandatario reforzarían la capacidad de la Casa Blanca para influir de manera directa en la formulación de la política financiera del país.

El trasfondo: independencia bajo presión

La Reserva Federal, como el Banco Central Europeo, se caracteriza por estar dirigida por nombramientos políticos pero actuar de manera independiente del Ejecutivo. Su mandato es claro: mantener la inflación en torno al 2%.

Este equilibrio permite a la Fed fijar los tipos de interés según criterios técnicos, y no políticos. No obstante, la independencia es un concepto relativamente reciente en la historia de los bancos centrales, y en algunos países desarrollados la influencia directa de los gobiernos sobre sus decisiones sigue siendo habitual.

En Estados Unidos, cualquier intento de someter a la Fed a la presión política despierta inquietud en los mercados, ya que la institución es considerada pilar de estabilidad global.

Trump lleva meses criticando al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por su resistencia a bajar las tasas de interés mientras la inflación se mantiene por encima del objetivo. Aunque Powell sugirió en el Simposio Económico de Jackson Hole que un recorte podría estar cerca, el republicano ha insistido en que la Fed “frena innecesariamente la economía” y ha multiplicado la presión para forzar un cambio de rumbo y dirección.

La salida de Cook, y la posibilidad de colocar en su lugar a figuras afines como el asesor económico Stephen Miran, reforzaría la ofensiva de Trump contra la cautela del banco central.

Un cese aún no determinado

El debate jurídico sobre si el presidente puede destituir a un gobernador de la Fed no está resuelto. En mayo, el Tribunal Supremo permitió que la Casa Blanca pueda cesar sin causa a miembros de otros organismos independientes, pero excluyó expresamente a la Reserva Federal, aludiendo a su estructura singular y a su “tradición histórica” como institución semiprivada.

Esto significa que el caso de Cook podría convertirse en un precedente clave para definir hasta dónde llega la protección de los miembros de la Fed frente a la intervención política. El alto tribunal, de mayoría conservadora, se ha mostrado favorable a los alegatos de la Administración republicana en los últimos meses, lo que ha permitido al presidente obtener diversas victorias judiciales, incluso en casos que fueron fuertemente debatidos en instancias inferiores.

Wall Street ha advertido de que la iniciativa de Trump puede generar incertidumbre en los mercados e interpretarse como un intento de la Casa Blanca de tomar el control de una institución diseñada para funcionar sin interferencias. Aunque el republicano insiste en que busca una Fed más alineada con las necesidades de los estadounidenses, los analistas recuerdan que la credibilidad internacional de la institución depende precisamente de su autonomía. @mundiario