Tormenta perfecta para la economía: el apagón y los aranceles de Trump ponen a prueba al Gobierno
El histórico apagón que paralizó España y Portugal junto al resurgir de la guerra comercial impulsada por Trump representan un doble desafío, pero el Ejecutivo de Sánchez mantiene su hoja de ruta con previsiones de crecimiento sin cambios.
La economía española atraviesa una de sus pruebas más complejas en años: un apagón masivo sin precedentes que paralizó la actividad durante horas y un nuevo brote de tensión comercial desatado por la Administración de Donald Trump, que amenaza con aranceles generalizados a productos europeos. Ambos eventos han coincidido en el tiempo, configurando una “tormenta perfecta” para testar la solidez de la recuperación económica nacional. Sin embargo, el Gobierno, con el ministro Carlos Cuerpo al frente, asegura que el crecimiento sigue en pie, el consumo se recupera y la resistencia económica se mantiene.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Cuerpo presentó el cuadro macroeconómico que España remitirá a Bruselas: crecimiento del PIB del 2,6 % para 2025 y del 2,2 % para 2026. Las cifras no varían respecto a las proyecciones previas al inicio del conflicto comercial y al apagón del lunes. Ni siquiera el desplome del 55 % en las transacciones con tarjeta que se registró ese día, con un impacto estimado de hasta 800 millones de euros, ha llevado al Ejecutivo a revisar sus previsiones.
El ministro sostiene que el consumo privado actuará como contrapeso frente a la menor aportación del sector exterior, afectado por los aranceles estadounidenses. Además, las previsiones apuntan a la creación de 480.000 empleos anuales hasta 2028, lo que reduciría la tasa de paro por debajo del 10 % ya en 2026. Un mensaje de esperanza, aunque no exento de interrogantes.
El entusiasmo del Gobierno contrasta con estimaciones más prudentes de organismos como Funcas, que han recortado sus previsiones hasta el 2,3 % para 2025 y el 1,6 % para 2026. Para estos analistas, la suma del daño comercial, el apagón y la incertidumbre global hace que el escenario no esté tan despejado como en La Moncloa se quiere presentar. Además, alertan sobre el efecto a medio plazo de los aranceles sobre sectores clave como el agroalimentario y el automovilístico, cuyas exportaciones a EE UU podrían verse mermadas de forma significativa.
¿Inmunidad ante Trump? Una lectura arriesgada
Respecto al apagón, Cuerpo ha restado dramatismo, asegurando que la caída del consumo fue puntual y se ha revertido con rapidez. El martes posterior al apagón, el consumo se disparó un 9 % y el miércoles por la mañana un 25 %, lo que demostraría, según el ministro, la capacidad de la economía para recuperarse incluso tras un evento de alto impacto. “Es un umbral máximo”, ha insistido sobre la cifra de 800 millones en pérdidas, minimizando su efecto a largo plazo.
Aun así, los datos del sistema de pagos y la paralización de sectores estratégicos ese día han dejado una huella que no todos consideran anecdótica. Desde la patronal CEOE se han manejado estimaciones cercanas a los 1.400 millones, considerando el valor añadido diario de sectores como la industria, el turismo o el comercio.
El conflicto comercial con Estados Unidos podría intensificarse si Trump, en plena carrera electoral, decide ampliar el alcance de los aranceles. Aunque el Gobierno de Sánchez insiste en que España será menos vulnerable por su estructura exportadora diversificada, el contexto sigue siendo de alta volatilidad. Y, si bien el Ejecutivo confía en compensar cualquier pérdida con más inversión y consumo interno, lo cierto es que aún no se conocen los efectos concretos del paquete de respuesta arancelaria anunciado, que prevé movilizar hasta 14.000 millones de euros.
Gasto en defensa, cláusulas fiscales y sostenibilidad a debate
A ello se suma otro factor que podría tensionar las cuentas públicas: el aumento del gasto en defensa anunciado por Pedro Sánchez. Más de 10.000 millones en inversión militar podrían alterar el equilibrio presupuestario si no se recurre a la cláusula de escape fiscal permitida por Bruselas. El ministro no ha aclarado si España hará uso de esa vía, aunque ha insistido en que el déficit seguirá bajo control, e incluso se ha atrevido a sugerir que, descontando los intereses de la deuda, podría cerrarse el año en superávit primario.
España se presenta como uno de los motores de crecimiento de la eurozona en medio de una coyuntura plagada de incertidumbre. Pero ni los aranceles de Trump ni los efectos del apagón pueden ser despachados con un discurso optimista. Ambos fenómenos revelan vulnerabilidades en el modelo económico y exigen respuestas estructurales, no solo estimaciones estadísticas.
El Gobierno apuesta por el mensaje de fortaleza, anclado en la resistencia del consumo y el dinamismo del empleo. Sin embargo, la economía real —la que viven las empresas, los trabajadores y los consumidores— podría resentirse si estas "tormentas" se alargan. Y aunque el cielo sigue despejado en las previsiones oficiales, los rayos ya han caído… y podrían volver. @mundiario