Resiliencia económica: Europa resiste a la abrupta subida de tipos
En los años que siguieron al colapso financiero de 2008, los pronósticos optimistas de organismos internacionales como el FMI y la OCDE se desvanecieron ante la realidad que desafiaba las expectativas de crecimiento. Sin embargo, ahora, en un giro sorprendente, la economía europea demuestra una resistencia inesperada frente a la crisis energética, especialmente en Alemania, el motor económico del continente.
El mundo económico, inicialmente pesimista, había relegado la hipótesis del aterrizaje suave a un rincón de los optimistas más irredentos. Sin embargo, la teoría ahora parece estar a punto de materializarse. El crecimiento se desacelera en ambos lados del Atlántico, pero se mantiene gracias a un mercado laboral robusto y un consumo de los hogares que enfrenta con éxito el encarecimiento del crédito.
La palabra que define la economía en 2023 es, sin duda, "resistencia". La inflación se acerca a cifras razonables, y las primeras bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo apuntan hacia un horizonte económico más benigno en los próximos meses. Aunque no es un camino sin obstáculos, está lejos del sombrío panorama que se temía.
"Todo indica que vamos hacia un aterrizaje suave", afirmó Xosé Carlos Arias, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo. La economía, aunque aún en un terreno incierto, ha demostrado una resistencia impresionante frente a la subida de tipos de interés más marcada en décadas. La política monetaria restrictiva no ha desencadenado una recesión fuerte, desmintiendo comparaciones exageradas con crisis pasadas.
Aumento del poder adquisitivo
Leopoldo Torralba, adjunto al economista jefe de Arcano Research, destaca los mitigantes que han contribuido a esta resistencia: el ahorro acumulado, una deuda privada en niveles razonables y una banca mejor preparada. La crisis ha sido única, sin grandes desequilibrios, y los colchones han amortiguado el impacto.
"Aún podemos ver algún trimestre con estancamiento, pero no la recesión importante que se temió", comenta Torralba. Pronostica un aumento del poder adquisitivo de los hogares y las primeras bajadas de tipos en EE. UU. y la eurozona, lo que sustentaría la demanda y permitiría que la economía se mantenga.
A pesar de estos indicios positivos, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se muestra cauteloso y evita cantar victoria. Los riesgos de quedarse sin combustible y enfrentar turbulencias inesperadas persisten. Sin embargo, la creciente corriente crítica en Estados Unidos y Europa cuestiona la velocidad de las subidas de tipos, argumentando que han sido demasiado rápidas ante factores inflacionistas más relacionados con la oferta que con la demanda.
En resumen, mientras el aterrizaje suave se vislumbra en el horizonte, la economía europea y estadounidense continúa su travesía, consciente de los desafíos que aún acechan y de la necesidad de pilotar con precaución en un cielo económico nublado. @mundiario



