El racismo en el alquiler de viviendas se dispara en Madrid y Barcelona

Los agentes inmobiliarios establecen jerarquías dentro del colectivo extranjero, favoreciendo a nacionales de países como Francia, Reino Unido, Alemania y Países Bajos.
Carteles de alquiler. / RR. SS.
Carteles de alquiler. / RR SS.

El fuerte incremento de precios en el mercado de alquiler, unido al desajuste entre oferta y demanda, ha propiciado un aumento alarmante de la discriminación racial en el acceso a la vivienda en España. Así lo denuncia el segundo informe ¿Se Alquila?: racismo y segregación en el alquiler de la vivienda, elaborado por Provivienda y financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. La investigación, presentada este martes, pone cifras a una realidad preocupante: en casi la totalidad de las 100 llamadas realizadas a inmobiliarias en Madrid y Barcelona se aceptaron prácticas discriminatorias explícitas hacia personas extranjeras (99%), un aumento significativo respecto al 72,5% registrado en 2020.

Los testimonios recopilados en el informe reflejan cómo la alta demanda de vivienda ha facilitado la consolidación de filtros raciales en el mercado inmobiliario. "Que tú quieres un perfil nacional, pues nacional", "Sin ningún problema, muchas personas lo piden" o "Hoy se puede buscar mejor, hay una demanda tan alta que se puede filtrar muy bien", fueron algunas de las respuestas de agentes inmobiliarios al recibir llamadas simulando ser propietarios que buscaban inquilinos exclusivamente españoles.

Para Gema Gallardo Pérez, directora general de Provivienda, este fenómeno impacta con mayor crudeza en la población migrante, que ya enfrentaba dificultades de acceso a la vivienda. Elena Martínez Goytre, responsable de investigación de la organización, lamenta que estos resultados evidencien "la normalización de las prácticas de bloqueo absoluto al acceso residencial por motivo de origen".

El informe también destaca que los agentes inmobiliarios establecen jerarquías dentro del colectivo extranjero, favoreciendo a nacionales de países como Francia, Reino Unido, Alemania y Países Bajos en detrimento de ciudadanos provenientes de África, Asia y América Latina. Mientras a los primeros se les considera inquilinos "competitivos", a los segundos se les asocia con impagos, malos hábitos y hacinamiento. "Entiendo lo que no quieres, pero si me viene gente francesa, americana, inglesa, ¿te interesa?", fue una de las frases captadas durante la investigación.

Un plan de integración e inclusión social

Desde la Dirección General de Gestión Migratoria del Gobierno de España han manifestado su compromiso para combatir esta discriminación a través de un plan de integración e inclusión social, que tendrá en la vivienda uno de sus ejes fundamentales. Sin embargo, Provivienda alerta de la existencia de mecanismos indirectos de exclusión, como la exigencia de requisitos adicionales, el encarecimiento selectivo o la negativa a proporcionar información sobre ciertas propiedades. El seguro de impago ha emergido como una herramienta clave en este proceso de segregación: un 73% de los agentes inmobiliarios lo recomienda, y un 44% de las empresas reconoce contar con listados de inquilinos "confiables", un porcentaje que asciende al 65% en zonas de mayor nivel socioeconómico.

La segunda parte del estudio pone el foco en la discriminación a la hora de ofrecer opciones de vivienda. En un experimento con 300 anuncios de alquiler en Madrid y Barcelona, dos personas con el mismo perfil socioeconómico, pero de distinta nacionalidad, llamaron a los anunciantes con minutos de diferencia. Los resultados revelan una clara brecha en el acceso a la vivienda: al solicitante extranjero se le informó que el inmueble no estaba disponible en el 47% de los casos, frente al 31% en el caso del español, quien además solía recibir hasta el doble de alternativas habitacionales.

Las inmobiliarias no solo limitan las opciones de los migrantes, sino que también contribuyen a su segregación territorial. Mientras que a los solicitantes españoles se les recomendaba buscar en barrios como Conde de Casal (Madrid) o Poblenou (Barcelona), a los extranjeros se les dirigía a zonas con alta concentración de población migrante, como Parla o Mollet del Vallés. "La ubicación en el territorio define el acceso a diferentes derechos", advierte Martínez Goytre, alertando de que estas prácticas agravan la brecha social y fomentan la polarización en las ciudades españolas.

Este estudio arroja luz sobre una problemática creciente que refuerza la desigualdad estructural en el mercado de la vivienda. Mientras la demanda supera ampliamente la oferta, los prejuicios raciales siguen marcando quién puede acceder a un hogar y en qué condiciones, configurando un mapa urbano cada vez más segregado y excluyente. @mundiario

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