¿Qué son las tierras raras?: la clave del nuevo pulso comercial entre Trump y China

La tensión ha escalado después de que Pekín —que controla el 70% del mercado mundial y casi el 90% de la capacidad de refino— decidiera imponer controles estrictos sobre la venta de tierras raras.
Donald Trump y Xi Jinping. / Mundiario
Donald Trump y Xi Jinping. / Mundiario

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a situar las tierras raras en el centro de la disputa económica con China, a pocos días de reunirse con Xi Jinping en el Foro de Asia-Pacífico (APEC) que se celebrará en Gyeongju, Corea del Sur. Washington busca frenar las nuevas restricciones impuestas por Pekín a la exportación de estos minerales estratégicos, esenciales para la producción de tecnología avanzada, armamento y energías limpias.

La tensión geoeconómica entre las dos mayores potencias del planeta ha escalado después de que China —que controla el 70% del mercado mundial y casi el 90% de la capacidad de refino— decidiera imponer controles estrictos sobre la venta de tierras raras y de las herramientas destinadas a su extracción. Esta medida llega en plena negociación comercial con EE UU y se interpreta como un movimiento de presión geopolítica para recordar quién domina el flujo global de los materiales que sustentan la economía moderna.

Trump, que ya había forzado meses atrás un acuerdo con Ucrania para la explotación de su subsuelo como parte del apoyo militar frente a Rusia, busca ahora asegurar para Estados Unidos un suministro estable de minerales críticos. Sin embargo, Ucrania dispone de pocas reservas probadas, lo que ha dejado al republicano ante un dilema: depender de China o acelerar alianzas estratégicas con otros países productores.

El nuevo oro del siglo XXI

Las tierras raras —17 elementos químicos como el neodimio, el disprosio o el lantano— son esenciales para la fabricación de imanes, baterías, aerogeneradores, vehículos eléctricos, misiles o teléfonos móviles. Aunque el mercado global mueve apenas unos 6.000 millones de euros anuales, su relevancia tecnológica y militar es enorme.

China no solo produce la mayor parte de estos minerales, sino que también controla el proceso de refinado, una fase altamente contaminante y costosa que el resto de países ha preferido externalizar. En contraste, Estados Unidos solo produce 45.000 toneladas anuales, frente a las 270.000 chinas, lo que lo deja en una posición de dependencia crítica.

Europa y Asia, atrapadas en la dependencia

La Unión Europea, con una dependencia cercana al 90% de China, reconoce su vulnerabilidad. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha admitido el “riesgo significativo” que suponen las restricciones chinas, especialmente para Alemania, cuya industria armamentística y automotriz necesita de estos materiales.

En Asia, Japón y Corea del Sur, grandes fabricantes de vehículos y componentes tecnológicos, también se encuentran entre los más afectados. Conscientes de ello, Tokio ha firmado un acuerdo de cooperación con EE UU para desarrollar una cadena de suministro alternativa.

El tablero global

Con este nuevo pulso, el mercado de las tierras raras se ha convertido en un instrumento de poder geoestratégico. China usa su dominio del sector como una herramienta de presión diplomática, mientras que Trump intenta consolidar una alianza de economías afines para reducir la dependencia del gigante asiático.

El próximo encuentro entre Trump y Xi Jinping, previsto para este jueves, será decisivo. Washington confía en lograr un aplazamiento de las restricciones chinas, que entrarán en vigor el 1 de diciembre, mientras Pekín mantiene el silencio estratégico. Detrás de este pulso comercial late una cuestión más profunda: quién controlará los recursos que sostendrán la economía y la defensa global del siglo XXI. @mundiario

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