El número de pisos turísticos baja un 12,4%: la mayor caída desde que hay registros

El Gobierno atribuye el descenso a la nueva regulación más estricta que ha impulsado el Ministerio de Vivienda.
Turistas en Madrid. / RR. SS.
Turistas en Madrid. / RR. SS.

Durante años, los pisos turísticos han sido el villano recurrente en el relato de la crisis de la vivienda: culpables de expulsar vecinos, tensionar precios y transformar barrios en parques temáticos. Ahora, por primera vez con contundencia estadística, el fenómeno parece replegarse. El número de viviendas turísticas en España cayó un 12,4% interanual en noviembre de 2025, la mayor reducción desde que existen registros oficiales. No es un ajuste menor ni un simple vaivén estacional: es un giro que altera el equilibrio entre turismo, mercado inmobiliario y vida urbana.

El dato, publicado este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), sitúa el censo en 329.764 viviendas, casi 47.000 menos que un año antes. En términos de plazas, la contracción es todavía más elocuente: más de 270.000 camas han desaparecido del mercado turístico en solo doce meses. El porcentaje de pisos turísticos sobre el total de viviendas baja al 1,24%, el nivel más reducido desde principios de 2023. Para un país donde el turismo ha sido intocable durante décadas, la cifra tiene algo de punto de inflexión.

No es la primera vez que el parque se reduce, pero sí la primera con esta intensidad y fuera de un contexto excepcional como la pandemia. Desde 2020, las oscilaciones habían sido moderadas y casi siempre al alza. Esta vez, el descenso es estructural, prolongado y territorialmente amplio. Comunidades históricamente dependientes del turismo concentran buena parte del ajuste, lo que refuerza la idea de que no se trata de un simple maquillaje estadístico.

El Gobierno atribuye el desplome a un endurecimiento regulatorio sin precedentes: más poder para las comunidades de vecinos, un registro obligatorio de arrendamientos de corta estancia y un mensaje político claro de que el crecimiento ilimitado de este modelo ha tocado techo. Para unos, es una victoria largamente esperada; para otros, una señal de alarma económica.

El dato que marca un antes y un después

La caída del 12,4% es la mayor de toda la serie histórica del INE, que arranca en agosto de 2020. Hasta ahora, solo se habían registrado descensos interanuales mucho más modestos y ligados a la covid. La diferencia actual no admite comparaciones: es un ajuste profundo que rompe con la narrativa de crecimiento constante del alquiler turístico.

Las regiones donde el ajuste ha sido más duro

La reducción no ha sido homogénea. La Comunidad Valenciana lidera la caída en términos absolutos, con casi 15.000 pisos turísticos menos (-23,6%). Cataluña y Baleares siguen el mismo camino, con descensos superiores al 17% y al 20%, respectivamente. Murcia, aunque con menor volumen, encabeza la bajada porcentual, rozando el 30%. Son territorios donde el turismo había colonizado el mercado residencial con especial intensidad.

El cambio normativo ha alterado las reglas del juego. Desde abril de 2025, las comunidades de propietarios pueden vetar los pisos turísticos con una mayoría cualificada. A ello se suma el Registro Único de Arrendamientos, obligatorio desde julio, que ha dejado fuera a miles de viviendas por incumplir requisitos. Más allá de la letra legal, el mensaje es simbólico: la prioridad vuelve a ser el uso residencial.

¿Alivio real para la vivienda o efecto limitado?

La gran pregunta sigue abierta. La reducción del parque turístico no garantiza, por sí sola, una bajada de precios ni un acceso inmediato a la vivienda. Muchos de estos pisos no regresan al alquiler tradicional, sino que salen del mercado o cambian de uso. Aun así, el impacto emocional y político es innegable: por primera vez en años, el mercado turístico retrocede y el relato de la ciudad empieza a girar.

La caída del 12,4% no resuelve la crisis de la vivienda, pero sí rompe una inercia. Es el primer síntoma de que el modelo urbano basado en el turismo intensivo tiene límites. @mundiario

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