Una negociación sin cifras desata la tormenta entre sindicatos y Función Pública

Función Pública insiste en que no hay propuesta concreta, pero los sindicatos hablan de una oferta insuficiente y mal comunicada.
Empleados en una oficina. / Pixabay.
Empleados en una oficina. / Pixabay.

Desde hace semanas, el Ministerio de Función Pública y los principales sindicatos del sector público se sientan en torno a una mesa con el mismo resultado una y otra vez: desencuentro, frustración y una creciente sensación de hartazgo. La cuarta reunión sobre la futura Oferta Pública de Empleo (OPE) de 2025 no ha sido la excepción, y ha vuelto a cerrarse sin acuerdo, ni siquiera sobre algo tan elemental como la cifra de plazas que se ofertarán. Lo que hay sobre la mesa es humo, según los sindicatos, y opacidad deliberada, según se desliza entre líneas del relato ministerial. La falta de concreción ya no es solo un problema técnico: es el germen de un conflicto político-laboral que podría marcar el pulso del empleo público en los próximos meses.

Porque lo que está en juego no es una simple diferencia numérica, sino una concepción del servicio público. Según señala El País, mientras el Ministerio que encabeza Óscar López insiste en que “nunca se dan cifras antes del Consejo de Ministros”, las centrales sindicales denuncian que sí se deslizó una propuesta oficiosa de 20.000 plazas, de las cuales apenas 4.500 serían empleo neto. ¿El resto? Sustituciones de bajas, jubilaciones y vacantes arrastradas. Un parche más que un plan.

El resultado de este cruce de versiones es una paradoja que debería preocupar a cualquier ciudadano: se negocia una OPE sin cifras oficiales, se protesta por una oferta que supuestamente no existe, y se acusa de “insuficiente” algo que, según Función Pública, aún no ha sido propuesto. La llamada “polémica de las cifras fantasma” no es solo semántica, es profundamente estructural. A falta de números, hay reproches. A falta de transparencia, hay desconfianza. Y a falta de una hoja de ruta clara, lo que hay es un deterioro evidente de las relaciones entre Gobierno y sindicatos.

Más allá del debate técnico —¿son suficientes 20.000 plazas?, ¿deberían ser 26.400 como pide CC OO?—, el problema principal es la falta de credibilidad de un proceso que debería ser un ejemplo de institucionalidad y diálogo. Porque no se trata solo de cuántas plazas se ofrecen, sino de cómo se diseñan, con qué criterios, para qué objetivos y, sobre todo, con qué compromiso con los profesionales que sostienen los servicios públicos.

El espejismo de las cifras sin ejecución real

No es la primera vez que los sindicatos denuncian que muchas de las plazas aprobadas acaban desiertas. En 2023, según CC OO, quedaron vacantes 5.000 puestos. Un agujero negro en la eficacia de las OPE, que convierte cada convocatoria en un espejismo: se anuncian cifras récord (como las más de 40.000 plazas de 2024), pero luego la tasa de ejecución revela una realidad mucho más descafeinada.

UGT va incluso más allá y habla de una “deriva preocupante”, alimentada por la persistencia de la tasa de reposición, una regla que impide ofertar más plazas que las bajas producidas, salvo excepciones. El Ejecutivo prometió su eliminación, pero no ha cumplido. Y ese incumplimiento se ha convertido en otro foco de tensión que ha terminado de romper los puentes del diálogo.

Pérdida acumulada y frustración creciente

Las cifras que aporta CSIF son elocuentes: en los últimos 20 años, se han perdido más de 42.000 empleos netos en la Administración General del Estado. Para revertir esa sangría, calculan, harían falta “diez OPE como la que ahora se propone”. Un dato demoledor que explica por qué se está gestando un otoño caliente en la función pública.

La situación se agrava por la parálisis en la negociación de un nuevo Acuerdo Marco tras la expiración del anterior en 2024. Tampoco hay propuesta de subida salarial para 2025 ni avances en otras reivindicaciones históricas del colectivo. El aumento del 0,5% finalmente aprobado —una media de 168 euros anuales— sabe a poco y llega tarde.

El Gobierno, mientras tanto, se limita a insistir en que la OPE se aprobará “próximamente” en Consejo de Ministros, pero mantiene el silencio sobre las cifras. Un silencio que suena a desprecio para quienes llevan meses exigiendo planificación, compromiso y diálogo real. @mundiario

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