Del móvil a la luz: los hogares pagarán más por casi todo en 2026

Las eléctricas, telecos y servicios urbanos preparan un 2026 más caro, con subidas que superarán la inflación y tensarán aún más a los hogares.
Un hombre comprobando facturas. / Mundiario.
Un hombre comprobando facturas. / Mundiario.

El año aún no ha terminado y 2026 ya se perfila como un ejercicio cuesta arriba para los hogares españoles. A menos de un mes de la temida cuesta de enero, los sectores que operan algunos de los servicios más básicos —electricidad, agua, telecomunicaciones o tasas municipales— están anticipando incrementos que, en muchos casos, superarán la inflación prevista. No se trata de ajustes puntuales, sino de un cambio de ciclo que amenaza con encarecer la vida diaria en un momento marcado por la precariedad salarial, el alza del alquiler y un poder adquisitivo que continúa erosionándose.

Las grandes telecos han sido las primeras en mover ficha. Orange, Telefónica y Vodafone han adelantado que sus paquetes de telefonía, internet y televisión subirán alrededor de un 4%, un porcentaje que vuelve a estar por encima del IPC. Las compañías atribuyen el incremento al encarecimiento de sus costes operativos, especialmente por los derechos de retransmisión deportiva y los servicios audiovisuales. Sin embargo, el sector admite en privado que la tendencia no es coyuntural: el modelo de negocio se encarece y los usuarios lo notarán de forma sostenida.

En el tablero eléctrico, la situación tampoco es halagüeña. Iberdrola y Endesa han advertido que este año sus comercializadoras han absorbido el impacto de un “apagón tarifario” ligado a la operación reforzada de Red Eléctrica, que dejó al sector 360 millones sin trasladar al cliente. La CNMC bloqueó actualizar tarifas durante 2025, y las compañías esperan repercutir íntegramente ese coste en 2026 cuando renueven los contratos. A esto se añade otro ingrediente: los peajes eléctricos regulados, que subirán un 4% según la propuesta ya sometida a consulta pública. Todo apunta a que la factura de la luz entrará en un nuevo escalón.

Pero la energía no será el único frente que tensará los bolsillos. El agua, un recurso cada vez más escaso y cuya infraestructura requiere inversiones urgentes, también subirá. Aigües de Barcelona ya ha anunciado un incremento del 2,9% en el Área Metropolitana de Barcelona, mientras que municipios de su entorno aplicarán subidas de hasta un 5,8%. En Madrid, el Canal de Isabel II prevé aumentos del 3% anual hasta 2030. Y en el País Vasco, Aguas Bilbao Bizkaia elevará el recibo en torno a un 4%. El sector lo justifica por décadas de congelaciones tarifarias y la necesidad de adaptarse a un escenario de sequía permanente.

La tasa de basuras, el nuevo foco de tensión municipal

La basura también será más cara en muchos municipios en 2026. La Ley 7/2022 obliga a que todos los municipios con más de 5.000 habitantes instauren una tasa específica de residuos, vinculada al volumen generado por cada hogar. En Madrid, el recibo medio se incrementará entre 141 y 142,6 euros por hogar, una subida que ya ha generado protestas vecinales. Santa Cruz de Tenerife prevé incrementos de hasta el 50%, mientras que otros ayuntamientos han adelantado los cambios y ya aplican tarifas renovadas.

Las aerolíneas también presionarán los precios

El transporte aéreo se sumará al encarecimiento. La CNMC ha aprobado un aumento del 6,44% en el canon que paga el sector a Aena por el uso de sus infraestructuras. Aunque las aerolíneas no han confirmado si trasladarán esta subida a los billetes, fuentes del sector reconocen que es cuestión de tiempo. En un mercado hipercompetitivo, cualquier incremento en costes termina absorbiéndose en el precio del billete.

Más incógnitas en el horizonte

Aún quedan piezas por encajar. El Gobierno debe actualizar los peajes de autopistas, que cada año crecen en función de una fórmula ligada a la inflación. Y las ayudas al transporte público —activadas tras la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania— expiran el 31 de diciembre. Algunas ya se han reducido y otras podrían desaparecer por completo en 2026.

La subida de las pensiones del 2,6% y el incremento aprobado para los funcionarios —un 11% entre 2025 y 2028— no compensarán el encarecimiento generalizado. En el sector privado, la evolución salarial sigue siendo incierta. Más aún cuando la vivienda continúa disparada: Pisos.com prevé un alza de más del 10% en los alquileres y del 7,8% en la compraventa en 2026.

La radiografía es nítida: el coste de la vida volverá a escalar, y los servicios básicos ya preparan la factura. Los hogares, una vez más, llegarán a enero cuesta arriba. @mundiario

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