La moderación del precio de los alimentos como señal de alivio

El INE confirma que la inflación se moderó en este mes una décima, hasta el 2,2% por el abaratamiento de la energía.
Un hombre hace la compra en un supermercado. / RR. SS.
Un hombre hace la compra en un supermercado. / RR SS.

La inflación sigue dando señales de contención, y entre las buenas noticias que nos deja el mes de abril destaca una especialmente significativa: el precio de los alimentos se moderó cuatro décimas, situando su tasa interanual en el 2%. En tiempos donde llenar la cesta de la compra se ha convertido en una preocupación diaria para millones de familias, este dato, aunque modesto, merece una lectura más profunda.

Que los alimentos y bebidas no alcohólicas crezcan al 2% puede parecer todavía elevado, pero lo cierto es que es el ritmo más contenido en muchos meses. Y no es un dato aislado. Viene acompañado de una caída histórica del precio del aceite de oliva, con un descenso mensual del 5,5% y una reducción del 42,2% respecto al año anterior. Este producto, símbolo de la dieta mediterránea, ha pasado de ser “oro líquido” a lujo inalcanzable en cuestión de años. Por tanto, su abaratamiento no es solo una cuestión estadística: es una recuperación parcial de la dignidad alimentaria para muchas familias.

El alivio en el precio de los alimentos no llega solo. La electricidad, los carburantes y el gas también tiran a la baja, lo que ha permitido que el Índice de Precios de Consumo (IPC) general se sitúe en el 2,2%, el nivel más bajo desde octubre del año pasado. Que el IPC se modere por segundo mes consecutivo es una señal de que, al menos por ahora, los esfuerzos por contener la inflación están dando resultado.

¿Recuperación del poder adquisitivo?

Ahora bien, no todo es optimismo. La inflación subyacente —que excluye alimentos frescos y energía— ha repuntado al 2,4%, lo que evidencia que algunos precios estructurales siguen tensionados. Además, los vuelos, la ropa y la restauración han encarecido notablemente en abril, mostrando que ciertos sectores siguen aprovechando coyunturas como las vacaciones para elevar sus tarifas sin demasiado control.

Entonces, ¿qué lecciones deja esta moderación en los precios de los alimentos? La primera, que las políticas de control de precios y apoyo a la cadena de suministro deben mantenerse, especialmente ante productos sensibles como el aceite, el pan o la leche. La segunda, que el alivio en la factura de la compra es frágil y puede revertirse con facilidad si no se atajan los factores estructurales detrás de la inflación alimentaria. Y la tercera, que no se puede cantar victoria con una sola cifra alentadora: hace falta una tendencia sostenida para hablar de verdadera recuperación del poder adquisitivo.

Por ahora, es necesaria la prudencia. El descenso de los precios no soluciona todos los problemas, pero sí ofrece un respiro. @mundiario

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