De líder económico a terreno incierto: los retos de España en 2025

La vivienda, el marco fiscal y el deterioro institucional figuran entre los principales desafíos, mientras el panorama internacional y la parálisis política complican el futuro.
Manifestación convocada por varios colectivos vecinales en contra de la proliferación de pisos turísticos en Barcelona. / RR SS.
Manifestación convocada por varios colectivos vecinales en contra de la proliferación de pisos turísticos en Barcelona. / RR SS.

En los últimos años, España ha logrado destacarse en el contexto europeo por su sólido crecimiento económico, la creación de empleo y una inflación controlada. Sin embargo, en 2025, el país enfrenta una serie de riesgos que podrían frenar su avance. Expertos y analistas alertan sobre problemas estructurales no resueltos que podrían dificultar el desarrollo económico y social.

Uno de los mayores desafíos es la crisis de accesibilidad a la vivienda. El alza de los precios del alquiler y la falta de inversión suficiente han generado tensiones sociales y económicas. “El sobreprecio de la vivienda limita la movilidad laboral y aumenta el desempleo estructural”, afirma Raymond Torres, de Funcas. Aunque el Gobierno ha prometido construir más de 180.000 viviendas públicas, el déficit actual supera las 600.000, una brecha que será difícil de cerrar en el corto plazo.

Otro punto crítico es la consolidación fiscal. Pese a que España ha conseguido flexibilizar sus compromisos con Bruselas, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIRef) advierte que el plan actual no garantiza la reducción del déficit y la deuda pública. Esta situación podría generar ajustes más severos a partir de 2026.

La productividad del capital

En el ámbito político, el bloqueo institucional dificulta la implementación de reformas esenciales. Problemas como la financiación autonómica, la productividad empresarial y la sostenibilidad del sistema laboral requieren soluciones urgentes que se ven obstaculizadas por divisiones políticas y presupuestos prorrogados.

La productividad también sigue siendo un talón de Aquiles. Desde el año 2000, la productividad del capital ha retrocedido un 1,2% anual, lo que impide que España converja en renta por habitante con la media de la Unión Europea. Además, las pequeñas y medianas empresas enfrentan sobrerregulación y una falta de incentivos que limitan su competitividad en mercados globales.

En el panorama internacional, riesgos como una posible guerra comercial impulsada por Estados Unidos o el estancamiento económico de países clave de la UE, como Alemania y Francia, podrían impactar negativamente en España. A pesar de ello, expertos como José Carlos Díez ven una oportunidad en el desarrollo de energías renovables para posicionar al país como líder en el mercado europeo.

La coyuntura actual ofrece una ventana de oportunidad para abordar estos retos de manera decidida. Pero el tiempo apremia. Como concluye Santiago Lago Peñas, catedrático de Economía Pública: “Aprovechar el momento requiere estabilidad política y reformas valientes, algo que hoy por hoy no parece al alcance”. @mundiario

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