las incertidumbres sobre el futuro económico de Grecia siguen pesando
También hay señales positivas: la deuda pública retornó a los mercados financieros tras tres años de ausencia y el Eurogrupo decidió desbloquear el pago a Grecia de 8.500 millones del actual programa de rescate.
El Eurogrupo decidió desbloquear el pago a Grecia de 8.500 millones del actual programa de rescate y la deuda pública retornó a los mercados financieros tras tres años de ausencia. “Este es el paso más importante para finalizar esta aventura desagradable”, dijo el primer ministro, el izquierdista Alexis Tsipras.
Tras una crisis que le ha costado el 27% del PIB, Grecia ha logrado crecer tres de los cuatro últimos trimestres y la Comisión Europea ha pronosticado que crecerá un 2,1% este año y un 2,7% el próximo. Pero, como observa el diario El País, las incertidumbres sobre el futuro económico de Grecia siguen pesando.
“En la próxima primavera habrá que tomar una decisión. Y solo hay dos posibilidades: o una generosa reestructuración de la deuda o un cuarto rescate”, sintetiza Zsolt Darvas, del think-tank Bruegel. Para entonces ya habrán pasado las elecciones alemanas, y el nuevo Gobierno —casi con toda seguridad encabezado otra vez por Angela Merkel— tendrá más margen para una u otra decisión.
Con las encuestas en contra –Nueva Democracia saca una docena de puntos a la izquierdista Syriza–, el Ejecutivo heleno pone proa a las elecciones de septiembre de 2019. Mientras, afronta continuas protestas en la calle y en instituciones como la Justicia, alarmada por lo que considera una intromisión en sus funciones.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras –el jefe de Gobierno más longevo de la crisis: dos años y siete meses en el poder– fía las expectativas de supervivencia política a nuevos modelos de desarrollo sumados a la muy deseada inversión extranjera. Ahora está enfrentado a su exministro de Finanzas, Yanis Varoufakis. Nombrarlo fue una equivocación de la que confesó estar arrepentido. “Varoufakis fue la elección correcta para una estrategia inicial, pero el plan B que presentó era tan confuso que no merecía la pena ni discutirlo”, disparó Tsipras. El exministro respondió acusando a su antiguo jefe de “hipócrita”.