El impacto de la nueva ofensiva arancelaria de Trump: mercados en alerta máxima

La reactivación del la guerra comercial impulsa la volatilidad bursátil, agrava el debilitamiento del empleo y obliga a los inversores a replantear sus estrategias frente a las presiones sobre la política monetaria de la Fed.
Donald Trump, presidente de EE UU. / White House.
Donald Trump, presidente de EE UU. / White House.

Donald Trump ha vuelto a poner patas arriba los mercados globales. Su renovada apuesta por una política comercial proteccionista, con la imposición de aranceles generalizados a más de 200 países a partir del 7 de agosto, ha generado una onda expansiva que ya sacude a las principales bolsas del mundo, afecta al dólar y desata un giro de 180 grados en las expectativas sobre los tipos de interés en EE UU.

La reacción de los mercados no ha sido tibia. El Ibex 35 ha perdido un 1,9 % en una sola jornada, liderado por caídas en el sector bancario y valores cíclicos como ArcelorMittal o IAG. En Europa, el EuroStoxx 50 cedió un 2,75 %, y Wall Street abrió con retrocesos de más del 1 % tanto en el S&P 500 como en el Nasdaq. El índice de volatilidad VIX, conocido como el “índice del miedo”, se disparó un 29 % durante la sesión, reflejando el nerviosismo generalizado.

Estas turbulencias no responden únicamente al regreso de los aranceles. Coinciden con un enfriamiento más agudo de lo previsto en la economía estadounidense. El mercado laboral creó apenas 73.000 empleos en julio —muy por debajo de los 104.000 esperados— y los datos de los dos meses anteriores han sido revisados drásticamente a la baja. A ello se suma una contracción del sector manufacturero, cuyo índice ISM cayó hasta los 48 puntos, señal de una contracción prolongada.

Los mercados castigan la incertidumbre arancelaria

La premisa del “America First” de Trump, con aranceles que en algunos casos alcanzan el 50 %, supone un nuevo riesgo sistémico para el comercio global. Países como Brasil, Canadá, Suiza o Corea del Sur han sido especialmente castigados, lo que amenaza con romper cadenas de suministro clave y minar la recuperación industrial en potencias exportadoras como Alemania y Francia. Los inversores, ante esta nueva amenaza externa, han reaccionado con movimientos defensivos: venta masiva de renta variable, rotación hacia bonos soberanos y refugio en divisas fuertes como el euro o el yen.

El dólar, tras haber recuperado posiciones durante la primera mitad del año, ha sufrido una corrección importante al perder el respaldo de unos datos macroeconómicos sólidos. Con una Fed presionada por Trump y un mercado laboral que muestra claros signos de fatiga, la moneda estadounidense perdió hasta un 10 % frente a las principales divisas. El euro escaló hasta los 1,15 dólares, y los analistas no descartan que alcance la zona de 1,20 antes de fin de año si se mantiene esta tendencia.

Los bonos del Tesoro han sido el refugio predilecto: la rentabilidad del papel a dos años cayó 23 puntos básicos, hasta el 3,7 %, su mayor retroceso en un año. En paralelo, los bonos a diez años y a largo plazo también retrocedieron, mostrando una curva más plana que anticipa una desaceleración económica más profunda.

Trump desafía a la Reserva Federal

La reactivación arancelaria llega en un momento especialmente delicado para la política monetaria estadounidense. Trump ha intensificado sus ataques a la independencia de la Fed, exigiendo recortes “inmediatos y sustanciales” de tipos y cuestionando públicamente a su presidente, Jerome Powell.

Este cruce entre política fiscal agresiva (aranceles que se espera generen más de 450.000 millones de dólares en ingresos anuales) y presión monetaria pone en jaque el equilibrio de la estrategia económica estadounidense. Aunque esos ingresos permitirían reducir ligeramente el déficit fiscal —actualmente por encima del 7 % del PIB—, también arriesgan un nuevo frenazo global si las represalias comerciales no se hacen esperar.

La caída de los índices bursátiles, liderada por bancos como Santander (-4,5 %) o valores industriales como Siemens o Volvo, no se explica solo por el miedo a un parón económico. Responde también a una reevaluación estructural de los activos de riesgo en un contexto global de elevada incertidumbre: la política comercial de EE UU se convierte en una variable de primer orden para los flujos de inversión. @mundiario

Comentarios