La globalización sirve tragos amargos como el provocado por el caso Takata

El airbag es un elemento fundamental en la seguridad pasiva de los vehículos/vatgia.com
El airbag es un elemento fundamental en la seguridad pasiva de los vehículos. / vatgia.com

El problema detectado en los fulminantes de airbag de la empresa Takata provoca una llamada a revisión de millones de vehículos de diversas marcas a lo largo del planeta.

La globalización sirve tragos amargos como el provocado por el caso Takata

El problema detectado en los fulminantes de airbag de la empresa Takata provoca una llamada a revisión de millones de vehículos de diversas marcas a lo largo del planeta.

En ocasiones hay palabras que se ponen de moda y todo el mundo repite una y otra vez. En esta época de crisis hay una que ha sido invocada en infinidad de veces como causa y solución. Y es que la globalización, definida como la esencia del comercio del Siglo XXI, es una palabra de cabecera en cualquier conversación a día de hoy.

Cuando se habla de los puestos de trabajo de la industria de la automoción en España, siempre sale un tema a colación, la industria auxiliar. Al contrario de lo que mucha gente piensa los fabricantes de automóviles no construyen todas y cada una de las piezas de sus vehículos. En general las marcas suelen centrarse en la carrocería, motores, cajas de cambio y suspensiones, dejando el resto a la conocida como industria auxiliar. Así es posible que vehículos de diferentes marcas equipen componentes y dispositivos fabricados por el mismo proveedor.

Averías contagiosas

No es necesario enumerar las ventajas de la fabricación en masa y la economía de escala. Acudiendo a terceros proveedores, los fabricantes consiguen matar dos pájaros de un tiro, por un lado se liberan del costoso desarrollo de algunos componentes, y además se benefician de la reducción de costes de la fabricación en masa. Así hay grandes proveedores como Bosch, Valeo, Hella, Delphi o Takata, cuyo tamaño empresarial es superior al de muchos fabricantes de vehículos. Pese a que, en general, los proveedores suelen adaptar sus productos a las exigencias y especificaciones de cada fabricante, siempre suele haber componentes en común. Y cuando se produce un fallo en un proceso común, el error se extiende como un reguero de pólvora por los fabricantes de automóviles. Y en estos casos la llamada a revisión es la única solución al problema.

Las llamadas a revisión sin algo muy habitual dentro de la industria del automóvil, sobre todo cuando se ven involucrados componentes que afectan a la seguridad. Cuando un fabricante lanza una campaña, está obligado a notificarlo a las autoridades locales (Tráfico y Ministerio de Industria) para que le ayuden a localizar los vehículos que no pueda encontrar por sus propios medios.

El caso Takata

La empresa japonesa Takata, especializada en la fabricación de airbags y cinturones de seguridad,  detectó en 2013 un posible defecto en el elemento fulminante que emplea en la fabricación de airbags. Debido a ese defecto algunos fulminantes fabricados entre 2000 y 2004 podrían no activarse en caso de accidente o bien hacerlo de forma esporádica. Al parecer dicho problema podría acentuarse con elevadas temperaturas y en climas con exceso de humedad. En ese caso se activaron todos los protocolos de seguridad, provocando una masiva llamada a revisión de millones de vehículos para comprobar los componentes sospechosos.

Esa llamada a revisión escondía una pequeña sorpresa, y es que la lista de fabricantes afectados era un fiel reflejo de la globalización. Así marcas como Honda, Toyota, Mazda, Nissan, BMW o el grupo General Motors , contaban con unidades presuntamente afectadas en su gama. Debido a ese problema en Takata Corp  revisaron los procesos de fabricación de todas sus plantas, lo que se tradujo en nuevas llamadas a revisión durante este año, e incluso a la paralización de la fabricación del Chevrolet Cruze en Junio, hasta localizar las partidas de componentes afectados. Así un defecto en un proveedor japonés se ha extendido a vehículos fabricados en los cinco continentes.

Pese a que las cifras son elevadas no hay que olvidar que suponen un porcentaje bajo en relación a las unidades totales fabricadas. Además los fabricantes son muy cautos en las llamadas a revisión, por lo que el número final de vehículos afectados suele ser bastante inferior al total de revisados. 

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