El FMI advierte de los riesgos de la reducción de la jornada laboral en España

Fachada de la sede del FMI. / Twitter.
Fachada de la sede del FMI. / Twitter.
El organismo internacional pide que este recorte del tiempo de trabajo se diseñe con mucho cuidado para mitigar su impacto en la producción y en los ingresos de los trabajadores a largo plazo.
El FMI advierte de los riesgos de la reducción de la jornada laboral en España

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha expresado su preocupación ante la propuesta del Gobierno español de reducir la jornada laboral semanal de 40 a 37,5 horas sin disminuir los salarios. Según el organismo, esta medida, actualmente en negociación entre patronal y sindicatos, debe ser cuidadosamente diseñada para mitigar posibles efectos adversos en la producción y en los ingresos de los trabajadores a largo plazo.

En un reciente informe, el organismo internacional menciona el caso de Francia, donde hace dos décadas se implementó una reducción similar a 35 horas semanales. En el país, la medida se aplicó en un contexto de menor desarrollo tecnológico y menor flexibilidad económica, y aunque inicialmente los salarios por hora aumentaron debido a un incremento en el coste de las horas extra, la participación de los salarios en la economía permaneció sin cambios. El FMI destaca que en Francia, a pesar de la reducción de la jornada, la cantidad de horas trabajadas efectivamente solo disminuyó entre un 4% y un 6%, gracias a la flexibilidad introducida y a la liberalización de los horarios de trabajo.

En el documento se señala que, aunque en España se espera una reducción menor de la jornada, es probable que se produzca un aumento en el uso de horas extra, lo que podría llevar a una moderación salarial similar a la experimentada en Francia. Además, advierte que, a diferencia del caso francés, en España se pretende mantener intacto el salario percibido a pesar del recorte de horas, sin anunciarse, por ahora, una bajada de cotizaciones que compense a las empresas.

Una caída de los ingresos

El FMI calcula que, si la mitad de la reducción de horas se compensara con ganancias en productividad, las horas efectivas trabajadas podrían disminuir un 3%, lo que implicaría una caída de los ingresos per cápita del 2% al 3%. Para minimizar estos problemas, el Fondo Monetario recomienda que la reducción de jornada se negocie de manera que se adapte a la diversidad de sectores y sus diferentes circunstancias, permitiendo una implementación flexible y gradual que facilite ganancias en productividad.

En cuanto al impacto en la creación de empleo, el FMI es escéptico. Señala que la reducción de la jornada no necesariamente conducirá a un reparto del trabajo y, por lo tanto, es probable que el aumento del empleo sea limitado. El informe también advierte sobre las implicaciones para el salario mínimo, que ha aumentado un 55% desde 2018, sugiriendo que no se deberían realizar más incrementos como resultado de la reducción de la jornada.

Finalmente, el organismo resalta la importancia de considerar las implicaciones para la calidad de los servicios públicos, recordando que en Francia la reducción de la jornada en el sector público se aplicó sin aumentar las plantillas, lo que deterioró la atención. @mundiario

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