España tiene más vino del que puede vender: el reto de equilibrar la oferta y la demanda
El sector vitivinícola español comienza a ver signos de recuperación tras el golpe de la pandemia. El consumo interno ha crecido un 2,5% en el último año, alcanzando los 9,9 millones de hectolitros, mientras que las exportaciones aumentaron un 12% en volumen durante el primer semestre, según datos de la Organización Interprofesional del Vino. Sin embargo, este repunte no ha solucionado uno de los problemas crónicos de la industria: el excedente de vino, especialmente en el segmento de los tintos.
A pesar de la mejora en los datos de consumo y exportación, la oferta sigue superando ampliamente a la demanda. España mantiene una producción media de 40 millones de hectolitros anuales, con picos de hasta 50 millones en la última década, mientras que la demanda interna no alcanza los 10 millones y las exportaciones han descendido de 23 a 19 millones de hectolitros. Este desequilibrio ha llevado a las Administraciones y al sector agrario a impulsar medidas para ajustar la producción, incluyendo limitaciones de superficie y rendimiento, así como planes de arranque de viñedos, con el objetivo de reducir la sobreproducción.
El arranque de viñedos con apoyo de subvenciones públicas es una de las estrategias más discutidas. No es una medida nueva: en los años noventa, España eliminó 130.000 hectáreas de viñedos en un intento similar de ajuste. Ahora, propuestas similares se están discutiendo no solo en España, sino también en otros países productores de la UE como Francia, donde se plantea la eliminación de entre 30.000 y 60.000 hectáreas con un presupuesto de 120 millones de euros.
El debate sobre estas medidas enfrenta diferentes posturas dentro del sector. Mientras las organizaciones agrarias como COAG, UPA, Asaja y Unión de Uniones exigen la puesta en marcha de planes de arranque con ayudas públicas, otros actores del sector señalan la necesidad de evaluar las condiciones de cada territorio y tipo de vino antes de tomar decisiones drásticas. Rafael del Rey, consultor del sector, advierte que la problemática no afecta de igual manera a todas las regiones ni a todos los tipos de vino: mientras en zonas como La Rioja o el centro peninsular se acumulan excedentes de tintos, la demanda de blancos, especialmente los gallegos, sigue en auge.
Incertidumbre en los mercados
Más allá de los ajustes en la producción, el sector también mira con preocupación la evolución del comercio internacional. La posibilidad de una guerra comercial tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca genera incertidumbre en los mercados exteriores. Ante este panorama, el Grupo de Alto Nivel sobre Política Vitivinícola de la UE ha coincidido en la necesidad de medidas estructurales para estabilizar el mercado, incluyendo la limitación de superficies, la reducción de autorizaciones para nuevas plantaciones y la implementación de ayudas financieras para los arranques.
El Plan de Intervención en el Sector Vitivinícola, con más de 200 millones de euros anuales, ofrece un marco de apoyo para las diferentes estrategias de ajuste. Sin embargo, su aplicación varía según la decisión de los consejos reguladores y la estrategia de cada denominación de origen. Medidas como la limitación de los rendimientos por hectárea (20.000 kilos en blancos y 18.000 en tintos) son herramientas adicionales que pueden ayudar a moderar la sobreproducción.
En definitiva, el sector del vino en España avanza entre la recuperación y la necesidad de ajustes estructurales. La clave estará en encontrar un equilibrio que permita garantizar la rentabilidad de los productores sin comprometer la competitividad del sector en los mercados nacionales e internacionales. @mundiario


