España necesita impulsar la gestión del conocimiento y la transmisión de valores

El conocimiento: la verdad sin máscara.
El conocimiento: la verdad sin máscara.

El progreso debe medirse por la capacidad de gestionar conocimientos y crear ideas que transformen la sociedad a favor de la dignidad humana y en contra de la corrupción social.

España necesita impulsar la gestión del conocimiento y la transmisión de valores

El progreso debe medirse por la capacidad de gestionar conocimientos y crear ideas que transformen la sociedad a favor de la dignidad humana y en contra de la corrupción social.

Estos tiempos en los que escuchamos en los diferentes medios de comunicación numerosas noticias de falsificaciones, violencia de género, engaños a ciudadanos, evasión de capitales, fraudes, deben hacernos reflexionar algo más de lo que generalmente estamos acostumbrados. Es fundamental llegar a la conclusión de que algo no se está haciendo tan bien como pensábamos y que entre todos debemos empezar a cambiarlo aportando otros planteamientos y nuevas soluciones.

Por otra parte, si día a día se reciben de forma reiterada noticias negativas sin difundir por contra información sobre iniciativas que sirvan de ejemplo a seguir, se creará un sentimiento cada vez mayor de malestar, desconfianza y desánimo, en aquellas personas que están pasando dificultades para salir adelante, como muestran las cifras actuales de paro, desahucios, morosidad, o incluso en otras que, aun estando en condiciones económicas mejores, sienten una gran impotencia ante tales hechos.

Es necesario, por tanto, comenzar a dar más apoyo y reconocimiento a las acciones que realizan las ONG, en especial a aquellas entidades que se dedican a fomentar valores como la solidaridad, la cultura y la ayuda a los demás, debido a que desempeñan un papel imprescindible en esta sociedad.

Durante estos últimos años de crisis, muchas de estas organizaciones han atravesado circunstancias tremendamente difíciles sin recibir ningún tipo de ayuda. Algunas han podido salir a flote gracias a la voluntad de sus trabajadores y al esfuerzo de sus voluntarios que han dedicado mucho tiempo y trabajo de forma totalmente desinteresada. En la educación es esencial hacer hincapié en la transmisión de valores. Es muy conveniente, especialmente en esta época, dejar de lado otros temas de menor interés y empezar a reflejar en la sociedad las acciones que desarrollan resaltando los méritos que tienen.

Cualquier persona que hoy en día realice un simple análisis de la información en los medios puede comprobar enseguida que noticias como los acontecimientos relativos al pequeño Nicolás, han cubierto páginas y páginas de periódicos y revistas y se les ha dedicado muchísimo tiempo en los diferentes programas de televisión. Hechos como poner un ataúd en una ventana de una casa para protestar contra los ruidos de una pizzería han sido cubiertos por algunos medios, en contraposición con muchas otras noticias culturales que no han tenido la menor oportunidad de ser transmitidas.

Antaño existía el dicho que una ardilla podría atravesar la península ibérica saltando de rama en rama sin tocar el suelo. Ahora podría llegar a argumentarse, que, exceptuando los tiempos dedicados a la publicidad, una persona podría escuchar o ver noticias relativas a política, prensa rosa y casos de corrupción, cambiando de programa en programa a través de las diferentes cadenas de radio o televisión, durante bastante tiempo y sin ninguna pausa.

Otros temas muy importantes para el desarrollo de un país, como la «gestión del conocimiento», apenas disponen de un hueco. Si actualmente hiciéramos un rastreo para encontrar estas tres palabras en algún programa de televisión, de radio, en una revista o en un periódico, exceptuando este, nos sorprendería saber que es tan difícil encontrarlas como lo eran las expresiones de sexo en los pasados tiempos del franquismo. Incluso si tenemos mucha suerte y llegáramos a encontrarlas, nos daríamos cuenta de que en muchas ocasiones se está confundiendo la gestión de la información o de la documentación con la gestión del conocimiento, cuando realmente son diferentes. Esta última engloba mucho más, abarcando los procesos a través de los cuales las personas intercambian sus ideas y nociones, las técnicas para transferir la experiencia y el saber hacer, la manera de identificar los conocimientos claves, las tácticas para preservar el conocimiento de los expertos, los procedimientos y sistemas para organizarlo y medir el nivel de madurez en su gestión, etc.

Si esto lo lleváramos al ámbito político la sorpresa sería aún mayor, pues a pesar de que han aparecido nuevos políticos jóvenes con diferentes ideas, que exponen con frecuencia en los múltiples mítines y programas de radio y televisión que realizan, no podríamos en general encontrar en sus discursos o programas mención específica de ellas.

¿Quizás la gestión del conocimiento es algo tan novedoso que todavía no ha dado tiempo a que pudiera trascender más? La historia nos revela que no es así. Ya en los tiempos de la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.) existía. Esta dinastía convirtió la gestión del conocimiento en un motor de desarrollo en China. A través de una orden imperial, estableció que cualquier avance debía ser difundido, desde la Biblioteca Central, al resto del Estado. China experimentó 400 años de crecimiento y prosperidad, floreciendo en ese intervalo de tiempo las ciencias, el arte y la economía.

A pesar de la eficacia que ha tenido y tiene, su desarrollo en España sigue todavía siendo una asignatura pendiente. Lo mismo ocurre en los centros culturales, bibliotecas públicas y librerías. Todavía hace falta un gran esfuerzo para que pueda ir calando en nuestra sociedad. Por ello, la Fundación Gestión del Conocimiento está llevando a cabo una campaña de difusión y formación para que puedan aprender estas técnicas desde los niños de cinco años hasta personas mayores que ya se han jubilado, pero cuya experiencia es un activo de considerable valor. A través de ella se está contactando con colegios, universidades, ayuntamientos, cámaras de comercio, diferentes medios de comunicación, y centros culturales de los que se espera alguna respuesta favorable. El objetivo es lograr una mayor concienciación sobre la importancia de su aplicación en todos los ámbitos, así como un fácil aprendizaje de sus prácticas. Esta campaña incide de forma particular en la utilidad de su empleo tanto en la actividad de cualquier persona como en la operativa de las diferentes empresas públicas o privadas, así como en el ámbito de la educación y de la formación.

En España se han realizado desde 1970 numerosas reformas educativas en profundidad y, sin embargo, los resultados no han sido muy positivos como lo confirma el informe PISA 2012 que reveló que en matemáticas, en lectura y en ciencias, los estudiantes españoles de quince años se encontraban por debajo de la media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(OCDE). Peores resultados que los anteriores obtuvieron en la resolución de problemas para enfrentarse a la vida diaria, situándose veintitrés puntos por debajo de la media.

Quizás haya que empezar a pensar ya que la solución no se encuentra en cambiar las materias educativas o en ofrecer la misma formación teórica que se ha impartido antes. Posiblemente, en algún momento sea necesario reflexionar y plantear otras nuevas formas de aprendizaje, en las que los métodos para potenciar la capacidad de las personas para gestionar el conocimiento pueda ocupar algún lugar. Aquellas dirigidas a incrementar las habilidades para comunicar mejor las nociones e ideas que se quieren transmitir, en organizar de forma más adecuada los conocimientos y la manera que se intercambian y se comparten. Tal vez ya es hora de darse cuenta de que la teoría no es lo único que hace falta enseñar, sino que hay un «saber hacer» que es necesario aprender y cuya utilidad es enorme. Ojalá que algún día empecemos todos a aplicar medidas para retener el conocimiento esencial y no dejar que se pierda.

Cuanto antes nos demos cuenta de la importancia de todas estas cosas que se han mencionado, con mayor rapidez podremos avanzar hacía un progreso más dinámico y sostenible. Cuanto antes podamos aplicarlo en nuestra vida diaria, antes podremos constituir sociedades más colaborativas y, sobre todo y más importante, más humanas y solidarias.

Solidaridad.

España necesita impulsar la gestión del conocimiento y la transmisión de valores
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