España descuida su biomasa como fuente energética limpia

Biomasa. BBVA.
Biomasa. / BBVA.

A pesar de ser una potencia europea en biomasa natural, no lo somos en la producción de energía renovable a partir de los desechos forestales, con los consiguientes perjuicios económicos, ambientales y los riesgos de incendios en los montes.

España descuida su biomasa como fuente energética limpia

España descuida su biomasa y la producción de bioenergía por falta de sensibilidad política y social hacia  sus bosques y zonas forestales, a pesar de liderar el ranking con mayor recursos forestales de la UE (tras  Suecia y Finlandia). Además España es el primero en crecimiento anual de bosques, el primer productor mundial de aceite de oliva y de porcino en Europa.

Los desechos bio naturales resultantes no se aprovechan en toda su potencialidad y en el caso de los residuos forestales provocan los elevados costes económicos y medioambientales tras los numerosos incendios. Pese a nuestra posición puntera de partida en recursos, estamos a la cola en el uso térmico y en el aprovechamiento de biomasas per cápita de la UE.

Por eso cuando llueve nos acordamos de Santa Bárbara. Incluso con los incendios forestales, cuya falta de limpieza convierte a los bosques españoles en una bomba de relojería. Y aunque la normativa vigente -como la Ley de Montes del 2003 y otros posteriores reales decretos-  protegen  y obliga a que los propietarios limpien el sotobosque y maleza para minimizar los riesgos de incendios, la realidad es que el contribuyente termina asumiendo los costes derivados tras su extinción por falta de celo administrativo en no pocos casos. 

De un tiempo atrás nos hemos vuelto sumamente exigentes con las deposiciones de las mascotas en la vía pública, pero hacemos la vista gorda con los desechos que tiramos al monte y ponemos en peligro las zonas verdes que nos dan oxígeno, vida y bienestar. Pero tanto incivismo, se extiende a muchas urbanizaciones de este país al no depositar las bolsas de basuras domésticas en los contenedores , degradando cada vez más los entornos y encareciendo la factura municipal a pesar de las advertencias sancionadoras de los ayuntamientos.

A más de una asociación forestal se les ha oído quejarse que los ayuntamientos, como autoridad subsidiaria, son impotentes en su capacidad sancionadora ante el incumplimiento de las limpiezas regulares de bosques por parte de sus propietarios. En CCAA como Cataluña puede afirmarse con rotundidad, donde después del famoso vendaval del 2014 aún permanecen en las zonas forestales de varias comarcas cercanas a Barcelona buena parte de los pinos caídos sin retirar. En el mejor de los casos, podrían haber servido para alimentar plantas de biomasa generadoras de energía limpia.

El caso es que  buena parte de los incendios que se producen en el país tiene su origen en la negligencia o descuido humanos.  A esto se suma,  según la Federación Catalana de Asociaciones de Propietarios Forestales, que apenas el 5% de los propietarios forestales privados cuentan con un plan de limpieza.

Lo que no se entiende es que si la legislación obliga a los ayuntamientos a actuar “de acuerdo a los protocolos en la inspección y control de las medidas de prevención de incendios forestales reguladas por la Ley”,  sean incapaces de sancionar y repercutir los costes derivados a sus propietarios infractores.

El caso contradictorio es que, siendo  España una potencia en biomasa, no le saquemos todo el provecho que engendra los recursos ecológicos para la generación de energía limpia. En muchos casos, como el referido de los restos madereros en el área metropolitana de Barcelona, se opte por vender y exportar la madera a otros países vecinos para sus calderas de biomasa en vez de potenciar un sector renovable que contribuya tanto a mantener limpias las zonas forestales y minimizar los incendios, como a la generación de energía limpia y creación de empleo. Resulta que esta fuente energética es la única que no depende de las condiciones meteorológicas a diferencia de la solar o eólica.

FUENTE ENERGÉTICA INFRAUTILIZADA QUE ASENTARÍA EL ÉXODO RURAL

Aunque el aprovechamiento de la biomasa tiene múltiples usos (electricidad, calefacción y agua caliente sanitaria ) apenas contamos con algo más de un gigavatio y medio de potencia instalada en España a día de hoy. Para la patronal sectorial, podría además contribuir sobremanera al mix renovable nacional dentro del Plan de Transición Ecológica, aunque parece que las autoridades no le dan la máxima importancia, sobre todo con el horizonte puesto en la descarbonización de la economía en el 2030/50.

Fuentes del sector no esconden su disgusto que sea una fuente infrautilizada en sentido doble. Por un lado porque desaprovechamos la capacidad de producción de bioenergía limpia (térmica y eléctrica)  y biocombustibles (biogás/biometano) y por otro, porque dejamos que las biomasas (agrícolas, forestales, ganaderas - en especial purines- y hasta los procedentes de residuos orgánicos urbanos o de origen industrial) sean emisoras de gases de efecto invernadero y contaminen el aire, grandes extensiones del suelo y las aguas subterráneas. En muchos casos hasta se incumplen directivas europeas que prohíben y deben sancionar el depósito de materia orgánica en vertederos.

Para APPA Biomasa, la patronal sectorial en España: “la biomasa, más allá de sus bondades energéticas y el ingente recurso existente, es la tecnología que más empleo crea y mantiene localmente, no sólo durante la construcción (de las plantas) sino durante toda la vida útil de la instalación, principalmente por las necesidades de aprovisionamiento y suministro de recursos biológicos”.

Un mejor aprovechamiento de esta fuente renovable podría contribuir también a abaratar la factura de la luz. Asimismo se cree que la biomasa podría generar unos 13.000 empleos adicionales y superar los 45.000 empleos en España, aumentado el número de 83 plantas de biomasa actualmente existente en España con una capacidad máxima de casi 2 millones de toneladas anuales en total, así como duplicar su aportación al PIB nacional hasta los 2.100 millones anuales de euros.

En lo que parecen estar de acuerdo los expertos del ramo, es que la biomasa, en especial las centrales de nueva generación, reportan importantes ahorros para el sistema eléctrico español. La potencia instalada en nuestro país ha crecido un 9% entre 2014 y 2019 hasta alcanzar los 1,5 GW, es decir el 4 % de la capacidad renovable total.

Parodiando al cinismo, podría afirmarse no obstante sin sorna que en España hay más hormigón construido que biomasa. Pese a tantas normativas existentes y la preparación de una Ley contra el Cambio Climático, los españoles  maltratamos nuestros espacios naturales y actuamos con más diligencia en la extinción de incendios que en la prevención. Según  la organización ecologista Greenpeace, el 96% de los incendios registrados en España tienen su causa en el ser humano. En los últimos 50 años el fuego ha calcinado más de 8 millones de hectáreas, de acuerdo a fuentes ministeriales, es decir más del 25% de nuestra superficie forestal. En muchos casos, a causa del pésimo e incluso nula conservación  de las zonas forestales.

Pese a todo, no termina de exigirse responsabilidades a los propietarios de montes ni se insiste en recuperar  la materia prima para contribuir a la transición energética. Fuentes del sector exigen una mayor implicación de las administraciones públicas en tan estratégico sector, y por añadidura  para implantar más de un centenar de redes nuevas de calor con biomasa (que se sumarían a las 433 actuales)  en municipios de menos de 5.000 habitantes que puedan generar energía limpia a esas poblaciones.

EL POTENCIAL BIOMÁSICO EN CIFRAS

De acuerdo al “Balance Socioeconómico de las Biomasas en España 2017-2021”,  España es el primer  país europeo por recursos absolutos de biomasa forestal (sólo por detrás de Suecia y Finlandia) y el séptimo en términos per cápita. Cuenta con una superficie forestal de 27,6 millones de  hectáreas (57 % del total), siendo además el país de Europa con mayor incremento de bosques (2,2% anual) muy superior a la media de la UE (0,51 %). Sólo los bosques gallegos superan en un 50% la biomasa por hectárea a los centroeuropeos.La tasa de extracción maderera es igual al 41%, significativamente menor a la media europea (69%), con un capacidad potencial de hasta 46 millones de metros cúbicos, frente a los 19 millones actuales.

Actualmente el sector de la biomasa en España cuenta con una potencia instalada de 1,5 GW lo que representa el 6% del total de energía final consumida en España y, dentro del mix renovable, este porcentaje se eleva hasta el 48%.

Este potencial en biomasa podría ser aún mayor por el hecho de ser España el principal productor de:

1.-  aceite de oliva del mundo (1,4 millones TM en la campaña 2015/16, con un recurso natural muy apreciado como es el hueso de aceituna) 

2.- ganado porcino en Europa (más de 28 millones de cabezas en casi 90.000 explotaciones), generando más de 50 millones de toneladas anuales de purines que alimentarían las plantas de biomasa. 

3- mayor viñedo de Europa (600.000 TM de sarmientos anuales)

4- uno de los principales exportadores hortofrutícolas de la UE

5- alrededor del 50% de los residuos municipales en la bolsa de basura de los hogares corresponde a materia orgánica que se considera biomasa por la UE.

Sin embargo, España está a la cola en el ranking europeo por aprovechamiento de los recursos forestales y agroganaderos en la generación de energía eléctrica, térmica, biogás/biometano y valorización de la fracción orgánica de los residuos municipales (FORM).

Un dato poco extendido es que la biomasa permite la reducción de la dependencia energética de España, al tratarse de materia prima existente en el territorio. Asimismo aparte de generar empleo, a razón de 30 empleos por megavatio, podría dar estabilidad y viabilidad a las zonas rurales de la España vacía en continuo declive, así como estrechar el desequilibrio económico entre la población rural y urbana.

Paralelamente  las plantas de biomasa favorecerían el futuro de otras empresas industriales  suministrando la maquinaria  (turbinas) apropiadas para la generación de bioenergía y exportando su tecnología a otros países.

Por comunidades, casi el 40% de toda la potencia de la biomasa en España se localiza principalmente en Andalucía y  Castilla y León. La región andaluza cuenta con 18 plantas de generación eléctrica mediante biomasa, que suman una capacidad total instalada de 208,70 MW. @mundiario 

 


 

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