La economía española modera su crecimiento en medio de la incertidumbre global

A pesar de la moderación, el país podría navegar la crisis arancelaria en una posición algo más favorable que sus socios comunitarios, gracias a factores como el consumo robusto y la inmigración.
Una camarera sirve unas bebidas. / RR. SS.
Una camarera sirve unas bebidas. / RR SS.

El primer trimestre de 2025 ha dejado una cifra de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de un 0,6%, lo que supone una moderación frente al vigoroso ritmo de expansión de trimestres previos. Aunque el dato es inferior al 0,7% registrado entre octubre y diciembre del año anterior, no debe interpretarse como un signo de alarma. La economía española sigue mostrando dinamismo, un reflejo de la resiliencia de varios sectores clave y de la acumulación de factores que continúan sosteniendo el crecimiento.

Es cierto que el panorama económico europeo sigue siendo sombrío, y las perspectivas globales se ven empañadas por la incertidumbre generada por la guerra comercial, particularmente por las políticas arancelarias de Estados Unidos. Sin embargo, el crecimiento en España sigue siendo sólido, con un incremento interanual del 2,8% en el PIB. Esto se debe a una combinación de factores que, aunque moderados, están dando un respiro a la economía española. La solidez del consumo privado, gracias al incremento de rentas y a un ahorro acumulado, junto a la llegada de inmigrantes, sigue siendo un motor importante para la actividad económica.

El sector de la construcción también está mostrando señales de crecimiento, aunque todavía lejos de ser una panacea para la crisis de vivienda que afecta al país. Indicadores como el uso de cemento y los visados de obra nueva apuntan a que la construcción ha iniciado un ciclo expansivo que podría ayudar a paliar parte de los problemas estructurales del mercado inmobiliario. Sin embargo, el camino hacia una solución definitiva es largo y está marcado por la necesidad de una mayor inversión en infraestructuras y en viviendas asequibles.

Incertidumbre arancelaria

En cuanto a la demanda exterior, la economía española muestra signos positivos. Tras varios trimestres de caídas, las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 1%, mientras que las importaciones aumentaron a un ritmo más moderado del 0,7%. Esta mejora en el comercio exterior contribuye positivamente al crecimiento del PIB, aunque la incertidumbre generada por la guerra comercial podría poner en riesgo estos avances en los próximos meses. El impacto de los aranceles en las exportaciones españolas sigue siendo incierto, y los analistas temen que una escalada de las tensiones comerciales pueda frenar la inversión en sectores clave.

La inversión también está siendo un factor clave para el crecimiento económico, especialmente en los últimos trimestres, con un aumento del 1,1% en el primer trimestre de 2025. Esto refleja la recuperación de la inversión después de la crisis sanitaria y el buen desempeño de los fondos europeos. Sin embargo, los analistas advierten que este impulso podría verse comprometido si la incertidumbre arancelaria persiste, ya que la inversión es especialmente vulnerable a los vaivenes de la confianza empresarial.

El consumo público, que había mostrado una notable expansión en los últimos años, parece haber tocado techo, con incrementos muy moderados en este primer trimestre del año. Esto podría estar relacionado con el retorno de las reglas fiscales europeas, que limitan la capacidad de los gobiernos para seguir incrementando el gasto público de forma tan acelerada como en años anteriores.

Los efectos de los bajos tipos de interés

Ahora bien, algunos sectores han experimentado un crecimiento destacable, como la agricultura y ganadería, que ha subido un 7,1%, o la industria, que ha logrado un incremento del 0,8% en un contexto europeo de debilidad manufacturera. Otros sectores, como el comercio, transporte y hostelería, siguen siendo motores clave de la actividad, con un aumento del 1,3%. Sin embargo, no todo son buenas noticias. El sector de la información y las comunicaciones ha experimentado una caída del 3,8%, mientras que las actividades recreativas y el sector financiero también han retrocedido, lo que refleja los efectos de los tipos de interés bajos.

El panorama global y las tensiones comerciales entre grandes economías son una amenaza para la estabilidad de la economía española. No obstante, el país parte de una posición relativamente sólida, gracias al consumo interno, el crecimiento de la construcción y la estabilidad de la inversión. A pesar de la moderación en el ritmo de crecimiento, España sigue siendo una de las economías de la eurozona con mejores perspectivas para enfrentar los retos globales de 2025.

La clave para los próximos trimestres estará en cómo la economía española se adapta a la incertidumbre derivada de la guerra arancelaria y las presiones internacionales, sin perder de vista los desafíos estructurales que aún persisten en su mercado laboral, sector inmobiliario y productividad. @mundiario

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