¿Se debería prestar más atención a la falta de microchips?

Microchip / Pixabay
Microchip / Pixabay
Debido a la pandemia se ha hecho más notable la falta de microchips, lo que resulta un tema bastante notable para la industria en general.  
¿Se debería prestar más atención a la falta de microchips?

Un dispositivo electrónico con una forma muy pequeña está causando demasiados problemas en la economía mundial. Los microchips o semiconductores se encuentran activos no solo en los aparatos electrónicos más obvios como el móvil, la televisión y el ordenador, sino también en otros que nunca te hubieses podido imaginar como la lavadora, la nevera y el coche.  

La falta de ellos ha provocado una crisis importante, sobre todo en algunas regiones como Europa donde no se fabrican estos dispositivos. La fábrica de coches de Stellantis en Vigo —antigua Citröen o PSA— ha sido la última en dar su visto bueno a un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) motivado a esto se verán perjudicados unos 3.749 trabajadores. 

Muy diferente de los ERTE más populares durante la pandemia que implicaban que toda la plantilla se quedaba en casa por el cierre temporal del negocio, este expediente —pactado con los sindicatos SIT, CCOO y UGT— pone en riesgo a aproximadamente la mitad de los 7.000 trabajadores que tiene la fábrica y no a todos en el mismo momento. Más concretamente, la fábrica paralizará la producción de dos sistemas de montaje en la noche del jueves y en los tres turnos del viernes.  

Un empleado que sea indefinido incluido en el ERTE se verá afectado por la suspensión de empleo durante un plazo total de 60 días laborables entre el pasado 5 de abril y el final de 2021, siempre que se hayan agotado todas las otras medidas flexibles. La gran preocupación de los sindicatos en la negociación estaba en los trabajadores temporales de la planta, a los que en su oportunidad de les prometió un mínimo de trabajo de 80 horas mensuales. 

Estos casos en específico son solo uno más de los que afectan a la industria española por culpa de la crisis de los microchips. El sector que ha resultado más vulnerable en los últimos meses ha sido el automovilístico, que representa el 11% del producto interior bruto de España. 

¿Todo esto a qué se debe? A que por lo general las empresas, no suelen acumular suministro. Las fábricas de Seat en Martorell (Barcelona), de Stellantis —antigua Opel— en Figueruelas (Zaragoza), de Volkswagen en Navarra y de Mercedes en Vitoria se han visto obligadas a realizar algunos paros largos en la producción con su correspondiente impacto negativo en el empleo. Las plantas de Renault en Valladolid y Palencia podrían ser las siguientes de la lista, ante la posibilidad de un ERTE inminente que afectaría a 9.159 trabajadores. 

¿Otros sectores en riesgo?  

No obstante, este sector no ha sido el único perjudicado. Algunas empresas encargadas de la fabricación de electrodomésticos también empiezan a notar los problemas. La planta de BSH en La Cartuja (Zaragoza) ha tenido que poner un poco más lenta su producción de lavadoras y ha decidido no renovar el contrato laboral a unos 70 trabajadores temporales, según lo dio a conocer de manera oficial Heraldo de Aragón. 

La baja importante de semiconductores ha perjudicado también a importantes lanzamientos a nivel internacional. Esta crisis ha tenido que ver con los retrasos para comprar la nueva videoconsola PlayStation 5 y la nueva XBox y del retraso en el lanzamiento del nuevo móvil de Samsung. 

“El problema de los semiconductores es algo recurrente en el tiempo. No es la primera vez que sucede, ya que ha habido constantes roturas de stock. Esto es algo que ocurre cíclicamente. La diferencia es que, en esta ocasión, ha pasado en muy poco tiempo y la recuperación no está siendo ni va a ser tan rápida como en las anteriores”, detalló Cristian Castillo, profesor de estudios de economía y empresa en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). 

En este sentido, los fabricantes de semiconductores se han visto desbordados por el aumento de la demanda de sus productos, cada vez más presentes en nuestros hogares. ¡Nunca nadie se imaginó hace unos años que una aspiradora necesitara conectarse a internet para poder funcionar! 

El coronavirus ha complicado el comercio internacional y, a la vez, ha incrementado en sobremanera las ventas de ordenadores portátiles y tabletas para poder trabajar desde casa, especialmente durante las cuarentenas obligatorias decretados durante la primavera pasada para prevenir los contagios. 

Este aumento brusco de la demanda supuso un problema para la industria automotriz, que tuvo que cerrar sus fábricas. Lo que se penaba era que, si no se podía salir de casa, nadie se podía comprar un coche nuevo. Ante esta situación, bajaron de manera notable los pedidos de todos sus componentes, incluidos los microchips. 

De esta manera cuando las empresas de automóviles han querido retomar su actividad al mismo nivel que antes de la pandemia, se han dado cuenta de que los fabricantes de dispositivos electrónicos se han adueñado de las existencias de microchips. “El stock se ha acabado, quedándose principalmente en empresas asiáticas”, señala Castillo. 

La falla en la existencia de microchips en el sector automovilístico no afecta solo a España. Las fábricas de General Motors y Ford en Estados Unidos o de Nissan en Japón también han visto en los últimos meses bastante lenta su producción. 

Todo esto ha causado estragos, mientras tanto se debe pensar en algunas soluciones que puedan ofrecer alternativas a corto plazo, porque resultados más definitivos no se podrán visualizar sino hasta el año 2022 cuando se tenga un poco más claro lo que pueda ocurrir con toda la situación de la pandemia a nivel mundial.  @mundiario

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