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La cumbre climática de Madrid (IV): Ideas en cambio

La cumbre es una buena ocasión para reflexionar sobre cómo la emergencia climática está cambiando nuestro pensamiento sobre el planeta, sobre nuestra historia, sobre nosotros mismos y sobre el futuro, aunque la preocupación medioambiental no es todo lo transversal que debería.

La cumbre climática de Madrid (IV): Ideas en cambio
Marcha por el clima en Madrid. / Twitter
Marcha por el clima en Madrid. / Twitter

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Fernando Bruna

Fernando Bruna

El autor, FERNANDO BRUNA, es doctor en Economía y graduado en Ciencias Económicas y en Sociología. Es colaborador de MUNDIARIO y profesor de Crecimiento Económico y Análisis Espacial en la Facultad de Economía de la Universidade da Coruña. @mundiario

Según una reciente encuesta, existe en España una clara relación entre el grado de sensibilidad que tenemos con el cambio climático y la orientación política en la escala izquierda-derecha. Y debemos esforzarnos en articular un discurso que rompa la vinculación entre sensibilidad climática y orientación política.

Cambios en nuestra forma de concebir la Historia

Empecemos con nuestra visión del pasado. La emergencia climática está alterando la forma en que vemos la evolución del planeta y de la humanidad. Estas revisiones de la Historia son novedosas y controvertidas, y también están arrojando nueva luz sobre nuestra dependencia del clima. Recomiendo los documentales de Sigrun Laste Cómo el clima determinó la historia, disponibles online en español (parte I y parte II). Otro ejemplo es el libro El motín de la naturaleza, de Philipp Blom, que a partir de la Pequeña Edad de Hielo (1570-1700) nos habla de las raíces intelectuales de la edad moderna.

Cambios en nuestra visión del presente y del futuro

Si ahora tornamos la visión al presente y al futuro, la emergencia climática está también cambiando nuestras expectativas. Por supuesto, en cualquier ámbito social es normal que haya cierta tendencia al catastrofismo, ya que los mensajes tranquilizadores venden pocos libros o películas. Sin embargo, el matiz relevante es que la evidencia científica disponible no es nada tranquilizadora.

Existe ya un gran número de documentales sobre el cambio climático. Un ejemplo de National Geographic es el titulado en español Antes de que sea tarde, que está presentado por Leonardo DiCaprio. Entre los abundantes libros recientes cabe destacar El planeta inhóspito, de David Wallace-Wells.

Como en cualquier ámbito del pensamiento, la ficción y el arte también son un ámbito de reflexión y comunicación social. Existe un nuevo género literario el Cli-Fi (análogo a la Sci-Fi), la ficción climática. Igualmente, hay una nueva literatura infantil sobre el cambio climático.

La transversalidad de la emergencia climática

A pesar de todo esto, las reticencias son obvias. No sólo existen negacionistas climáticos, sino también otros sectores que dificultan más que ayudar. Por ejemplo, alguna corriente de liberalismo insiste en responsabilizarnos a todos y en la hipocresía del movimiento climático, centrado en presionar a los gobiernos. Si eso lo condimentamos con algunas frases cuestionando a Greta Thumber o sus métodos (a pesar de que ella sólo es un símbolo), ya tenemos una identidad política poco sensible a la lucha climática. Lo cierto es que el movimiento climático insiste en que los cambios necesarios se refieren a todos los niveles, incluyendo nuestras formas de vivir, igual que insiste en que la emergencia requiere acción decidida de los gobiernos.

Se puede discutir sobre los métodos, ahí es normal que haya diferencias políticas, según el grado de intervencionismo en el mercado de cada ideología, por ejemplo. Pero la ciencia ha demostrado con rotundidad que la cuestión climática es urgente, el problema ha sido ocasionado por el hombre y hay que tomar medidas políticas decididas. Y esto es lo que dice el movimiento climático y Greta Thunberg, ni más, ni menos. En esto no puede haber diferencias, no debería. Es algo transversal, que nos afecta a todos. @mundiario