Una Cataluña independiente supondría importantes consecuencias económicas

Cartel independentista en Cataluña. / D.B.
Cartel independentista en Cataluña. / D.B.

Para Cataluña habría dificultades y para el resto de España, también. España es el gran mercado de Cataluña, al que accedería con más dificultades, al tiempo que tendría problemas en la UE.

Una Cataluña independiente supondría importantes consecuencias económicas

Para Cataluña habría dificultades y para el resto de España, también. España es el gran mercado de Cataluña, al que accedería con más dificultades, al tiempo que tendría problemas en la UE.

Cataluña es la comunidad autónoma con el PIB más alto de España: roza el 19% del PIB total. También, la más endeudada. Por muchos factores, depende del mercado español. En el caso de formar un Estado independiente, dejaría la Unión Europea y, por lo tanto, su pertenencia a la eurozona. Una independencia afectaría también a su comercio exterior.

Las ventas de Cataluña a España y demás países de la UE representan el 66% del PIB, y aproximadamente la mitad corresponde a las ventas al resto de España, principal mercado de Cataluña. Al salir de UE aparecerían aranceles y, en buena lógica, caerían los flujos de comercio, los ingresos fiscales y el PIB.

Además, a las mercancías se les aplicaría la Tarifa Exterior Común (TEC), es decir, un incremento sobre el precio. Aumentando éste con los costes del papeleo administrativo, paradas de inspección, seguros y posibles pérdidas por variaciones en la tasa de cambio, ya que la moneda podría no ser el euro. Ese incremento de precios haría de Cataluña una economía menos competitiva, al menos de inicio.

Las empresas extranjeras situadas en Cataluña (automoción, textil, químico, electrónica, alimentación…) quizás no estarían dispuestas a asumir nuevos costes en sus exportaciones, por lo que podrían fugarse de la comunidad. Algunas, de hecho, ya anunciaron que así lo harían. Y no solo ellas: también empresas catalanas y del resto de España establecidas en Cataluña se lo plantearían, dados los elevados costes comerciales, económicos y financieros que supondría estar fuera de la UE. Del futuro acuerdo de Libre Comercio entre la UE y EE UU ya no podrían beneficiarse en Cataluña.

Cataluña podría perder parte de los inversores. Los costes derivados de su independencia, es decir, los jurídicos, políticos, administrativos y fiscales, afectarían a sus suministradores y proveedores y la red de infraestructuras no tendría el mismo interés si aparecieran fronteras. Por ello, la inversión dejaría de ser interesante al no formar parte de la UE.

También podría descender el empleo y el turismo. El empleo podría verse perjudicado a raíz de una disminución del crecimiento catalán y si la actividad económica desciende también lo haría el número de visitantes que se desplazan por motivos de ocio, trabajo y negocios.

¿Cómo podría financiarse el nuevo Estado catalán? Cataluña es la comunidad autónoma más endeudada y al excluirse de la zona euro y de su Sistema de Pagos, sus bancos no podrían ir al Banco Central Europeo (BCE) ni al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para obtener financiación. Tampoco al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), ni al Plan de Pago a Proveedores establecido por el Gobierno de España, que atiende la financiación de las comunidades españolas. Los fondos de la UE los perdería: por ejemplo los de Política Agraria Común (PAC) y los de Política de Cohesión.

Por lo tanto, si Cataluña se independiza, tras el desenlace de la incertidumbre política y económica que envuelve a España, peligraría su economía al dejar de alimentarse de los vínculos comerciales y financieros. Además, la economía española también sufriría consecuencias.

Una Cataluña independiente supondría importantes consecuencias económicas
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