Brecha de género: el TJUE desmonta el parche español a las pensiones

La justicia europea vuelve a tumbar el suplemento español por considerarlo aún discriminatorio pese a su reforma de 2021.
Un hombre con su hijo. / iStock.
Un hombre con su hijo. / iStock.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha vuelto a encender las alarmas sobre una herida que España no logra cerrar: la discriminación por razón de sexo en el sistema público de pensiones. Pese a que en 2021 el Gobierno reformó el controvertido complemento para reducir la brecha de género, la máxima instancia judicial europea ha sentenciado que el rediseño sigue sin respetar plenamente el principio de igualdad.

Una advertencia contundente que pone en entredicho no solo una norma, sino una forma de legislar desde la premisa de lo bienintencionado, pero mal ejecutado.

En 2016, el Gobierno del PP aprobó un suplemento en las pensiones contributivas exclusivamente para madres con dos o más hijos, con el objetivo de compensar las desventajas laborales derivadas de la maternidad. Aquella medida fue declarada discriminatoria por el TJUE en 2019. El fallo empujó al Gobierno de Pedro Sánchez a reformular el artículo 60 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS) en 2021, ampliando el derecho a los padres y reduciendo el umbral al primer hijo.

Sin embargo, el rediseño no ha resuelto el fondo del problema. En su nueva sentencia, el TJUE responde a dos cuestiones prejudiciales planteadas por juzgados españoles y concluye que el texto legal actual perpetúa una desigualdad: mientras a las madres se les concede el complemento de forma automática, a los padres se les exige demostrar que su carrera profesional se vio afectada por el nacimiento o adopción de sus hijos. Una diferencia que, según el tribunal europeo, sigue violando la directiva comunitaria sobre igualdad de trato en materia de seguridad social.

La maternidad como trampa legal

La paradoja es clara: una medida pensada para proteger a las mujeres se convierte en un arma de doble filo. Porque si el argumento central para conceder este plus es el perjuicio profesional derivado del rol de cuidadora, ¿por qué exigir a los hombres que lo acrediten, y no a ellas?

El TJUE desmonta, con precisión quirúrgica, la lógica española: el complemento no se vincula directamente a la interrupción laboral por maternidad ni a la situación concreta de las mujeres tras el parto. Se concede sin más, bajo el supuesto genérico de que todas han visto mermadas sus carreras. Esto impide —denuncia el tribunal— evaluar la equivalencia con hombres en situaciones similares y, por tanto, viola el principio de igualdad.

El fallo vuelve a reabrir un debate incómodo: ¿es justo reparar una desigualdad estructural generando una nueva desigualdad? Para UGT, por ejemplo, los requisitos adicionales para los padres no son discriminación, sino una medida proporcionada. Temen, además, que aplicar la sentencia sin matices desvirtúe el complemento y dispare el gasto público. Pero, ¿es sostenible una justicia que se construye a base de excepciones?

La sentencia también aborda un dilema práctico: ¿qué ocurre cuando un padre cumple los requisitos pero el complemento ya lo recibe la madre? Según el TJUE, si la legislación nacional lo permite, podría retirarse a la madre y concederse al progenitor con menor pensión. Sin embargo, deja en manos de los jueces españoles decidir si ese traspaso es legal en cada caso.

Una brecha mal entendida

Las estadísticas son tozudas: las mujeres con hijos cotizan menos años, ocupan más empleos a tiempo parcial y terminan cobrando pensiones más bajas. Pero convertir esas cifras en automatismos legales puede generar efectos perversos. El problema no es que se quiera corregir la brecha, sino que se asume que esta solo afecta a un sexo.

El TJUE plantea una visión moderna e incómoda para los marcos legales tradicionales: la igualdad real no se alcanza creando beneficios exclusivos, sino asegurando que las condiciones para acceder a ellos sean objetivas, equitativas y aplicables por igual.

Ahora bien, el Ministerio de Seguridad Social, que insiste en que los actuales perceptores no perderán el complemento, asegura estar analizando la sentencia “técnica y compleja”. Pero el mensaje de Bruselas es claro: el complemento debe rediseñarse otra vez.

En un mundo que avanza hacia nuevas formas de corresponsabilidad y conciliación, no basta con intenciones loables ni con ajustes estéticos. La brecha de género se cierra con políticas eficaces, no con parches jurídicos. Y, sobre todo, con leyes que no presuman que cuidar es cosa de mujeres. Porque cada vez que se legisla desde el estereotipo, la igualdad retrocede un paso. @mundiario

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