Los astilleros ferrolanos, yermos a 30 años del decreto de la reconversión

Instalacións de Navantia.
Instalaciones de Navantia.

Treinta años después de la reconversión naval, los astilleros de la ría ferrolana presentan un escenario deprimente, sin pedidos, con la vieja factoría de Astano convertida en objeto museable.

Los astilleros ferrolanos, yermos a 30 años del decreto de la reconversión

Treinta años después de la llamada reconversión naval, los astilleros de la ría ferrolana se han convertido en un páramo. En estas tres décadas, la vieja Astano fue sacrificada, al prohibírsele la construcción de barcos para la marina civil, veto que se levantará todavía en el 2015. Se decapitaba una factoría naval que había alcanzado prestigio mundial con la botadura desde grada inclinada de las grandes moles de acero de más de 300.000 toneladas. Un astillero que había pasado de los 2.000 metros cuadrados iniciales en los años cuarenta a los 780.000 en la década de los setenta, ampliación que permitía la construcción de superpetroleros tales como el Arteaga y Santa María. Un taller que en el año 1941 se dedicaba a la carpintería de ribera y ocupaba a 30 trabajadores para dar empleo en sus mejores tiempos productivos a más de seis mil obreros más otros cinco mil de industrias auxiliares.

El Ferrol alegre

Eran años de economía boyante, de consumo alegre. Magníficos salarios, masiva realización de horas extras, aplicación de incentivos de todo tipo, creación de economatos, construcción de viviendas sociales, el parque móvil crecía como la espuma...La hostelería vivía momentos de gran dinamismo. La noche ferrolana en cualquier día laborable transcurría por las cafeterías del casco histórico que registraban una gran animación. Luego vendría, con Felipe González en el Gobierno, no la reconversión de la industria naval sino la gran depresión, con pérdida de miles de puestos de trabajo en el sector de la construcción naval y con el desmantelamiento de las instalaciones militares que  marcaron una segunda sangría de la que pocas veces se habla. Todavía resucitando como el Ave Fenix de sus cenizas, Astano lograría convertirse en un referente de aquellas construcciones offshore, barcos de prospección petrolífera, una de cuyas unidades el Discoverer Enterprise protagonizó en la madrugada del 13 de enero de 1998 aquel espectacular episodio al soltar amarras en una noche de fuerte temporal e ir a la deriva hasta estrellarse contra el puente de As Pías que dejó tronzado en dos partes y a Ferrol prácticamente incomunicado.

El filón offshore

El filón del offshore, que la ingeniería del astillero aprovechó para convertirlo en un referente mundial, meritoria labor nunca bien ponderada, también se agotó y Astano se quedó sin ocupación para acabar fundiéndose con la  antigua Bazán bajo el paraguas de la compañía Izar, primero y Navantia más tarde, con una plantilla de poco más de doscientos trabajadores que tiene actualmente. Hay que añadir, aunque haya de ocupar un capitulo ulterior,  que Navantia-Ferrol, después de haber competido con los mejores astilleros europeos, llevándose contratos de buques de guerra para terceros países, cayó también en picado en su cartera de pedidos. En el marco del declive productivo de los astilleros de la ría, no había levantado cabeza la sociedad de Ferrolterra cuando estalla la burbuja inmobiliaria, sobreviene la gran crisis, que nos sitúa actualmente en un escenario ocioso, clamando por un dique de reparaciones y a la espera de los contratos PEMEX, envuelta esta gestión, liderada por la Xunta, en el mayor de los escepticismos. Ferrolterra sabe mucho de proyectos anunciados en momentos de presión social que nunca llegaron a materializarse.

La historia, en Exponav

Por cierto, la historia de Astano, a la que acabamos de referirnos a grandes trazos, con la espectacular grúa pórtico, debajo de la cual podía situarse con cierta holgura la catedral de Santiago, puede contemplarse en maquetas, graficos y documentos varios, en Exponav, que aloja la primera exposición permanente de España dedicada exclusivamente a la construcción naval. Esta muestra puede ser visitada en zona intramuros del Arsenal, conocida como Herrerías, inmueble del siglo XVIII reconvertido en gran escaparate de la cultura naval.

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