La ambición comercial de la UE con Trump: más que una revancha arancelaria, una estrategia
Un mal acuerdo es peor que ningún acuerdo. Esa es la consigna que guía actualmente a la Unión Europea en sus negociaciones comerciales con la administración de Donald Trump. Bruselas no busca simplemente el fin de la guerra arancelaria; quiere un pacto que refleje su peso como bloque económico de primer orden. En este contexto, el reciente acuerdo entre Washington y Londres sirve más de advertencia que de modelo. Para Europa, conformarse con algo similar sería, en palabras del ministro sueco de Comercio, Benjamin Dousa, motivo suficiente para desplegar contramedidas.
La Comisión Europea, con Maroš Šefčovič a la cabeza, ha iniciado contactos más estrechos con EE UU, tras la llamada con el secretario de Comercio, Howard Lutnick. Ambos acordaron intensificar las conversaciones técnicas, una señal de desescalada, aunque aún lejana a cualquier resolución sustancial. En paralelo, la UE ha dejado en suspenso algunas de sus medidas en respuesta a la rebaja parcial de los aranceles estadounidenses. Pero el plazo corre: quedan menos de dos meses antes de que se active una subida automática de tarifas si no hay acuerdo.
El problema para Bruselas no es únicamente el contenido de las negociaciones, sino su posición en la agenda de Washington. El orden de prioridades estadounidense parece colocar a socios como China, Japón o Corea del Sur por delante de la UE. Y lo que es peor, Trump no ha dudado en calificar a Europa como “más sucia que China en temas comerciales”, una provocación retórica que refleja el tono general de la relación.
Aun así, los ministros europeos se niegan a precipitarse. Michał Baranowski, viceministro polaco y presidente de turno del Consejo de la UE, lo resumía bien: “no necesitamos un acuerdo rápido, necesitamos un buen acuerdo”. Esta cautela estratégica, basada en la experiencia con las negociaciones opacas de Washington, busca evitar concesiones desequilibradas como las que, según Bruselas, ha hecho el Reino Unido en materias clave como el vacuno o la automoción.
Un nuevo marco de relación comercial con EE UU
El pacto angloamericano ha fijado un arancel general del 10 % para las exportaciones británicas y hasta un 25 % para los coches, excepto una pequeña exención para los primeros 10.000 vehículos. Para muchos en la UE, esta cifra, que el propio Trump ha definido como el “mínimo aceptable”, se percibe como un nuevo estándar al alza. Francia ha sido especialmente crítica con la idea de consolidar esta tarifa como norma, y el ministro Laurent Saint-Martin no ha dudado en señalar que el statu quo es “intolerable”.
En este contexto, la Unión Europea quiere establecer un nuevo marco de relación comercial con Estados Unidos que no sea solo una “tregua”, sino una asociación basada en la cooperación estratégica. Bruselas aspira a que el pacto incluya también sectores clave como la inteligencia artificial, los minerales críticos o la producción de semiconductores, ámbitos donde la colaboración transatlántica podría ser más eficaz que la competencia.
Pero si la negociación fracasa, la UE no se quedará de brazos cruzados. Baranowski citó a Theodore Roosevelt y su doctrina del Big Stick: “negocia con suavidad, pero con un gran garrote”. El mensaje está claro. La Comisión Europea ya tiene preparada una lista de importaciones estadounidenses por valor de 95.000 millones de euros que podrían ser objeto de nuevas sanciones si no se alcanza un acuerdo equilibrado.
La Unión Europea no está dispuesta a rebajar sus expectativas ni su dignidad estratégica por cerrar un pacto con rapidez. Mientras que el Reino Unido ha aceptado términos que, en Bruselas, se consideran insuficientes, la UE busca algo más ambicioso: un acuerdo que reconozca su peso, proteja su industria y siente las bases de una relación comercial basada en el respeto mutuo, no en la imposición.
Y si eso implica tensar la cuerda con Trump, Bruselas parece más que dispuesta. Porque esta vez, el viejo continente quiere algo más que una tregua: quiere un trato de igual a igual. @mundiario


