Los ahorradores españoles ya han encontrado sustituto para los depósitos bancarios
Las bajas rentabilidades de los depósitos han hecho que los inversores se decanten por otros productos financieros más arriesgados para rentabilizar sus ahorros
Los depósitos a plazo fijo siempre han sido los productos de ahorro preferidos por los inversores españoles. Sin embargo, las bajas rentabilidades que llevan ofreciendo desde hace tiempo ha fomentado que otros productos similares acaben robándoles protagonismo.
Precisamente eso es lo que muestran los últimos datos recogidos por el V Barómetro del Ahorro del Observatorio Inverco, tras un análisis realizado sobre las tendencias de inversión en el país. Los expertos financieros de HelpMyCash.com explican cuáles son las causas de este cambio y las nuevas opciones que han sustituido a los tradicionales depósitos.
Los inversores ya no se conforman con las bajas rentabilidades
Los depósitos bancarios han pasado de suponer el 63 % de las inversiones españolas en 2011 al 48 % que muestran los datos del estudio mencionado, que hace referencia a los dos últimos años.
Las causas de este descenso están íntimamente relacionadas con el panorama de bajas rentabilidades que desde hace años ofrecen los depósitos nacionales. Si antes de la crisis era posible hallar plazos fijos con un interés cercano al 5% TAE, en la actualidad son muy pocos los que superan el 1,50 % TAE.
Por otro lado, hay que tener en cuenta los cambios de la situación económica del país y la consecuente actitud que han asumido los ahorradores. Si en 2015 el 62 % se catalogaba como ahorrador conservador, ahora esta cifra ha bajado cuatro puntos porcentuales, que se han trasladado al grupo de “moderados”. Estos ya suponen un 37 % y representan una crecida importante respecto al 33 % que mostraba el último informe.
¿No quedan depósitos rentables para invertir?
No obstante, no debemos olvidar que una gran parte de españoles sigue apostando por los depósitos como su estrategia de ahorro e inversión favorita. Aunque bien es cierto que los bajos tipos de interés han hecho que abran su mente a depósitos procedentes de países vecinos.
Existen entidades europeas que ofrecen depósitos con un interés superior a la media nacional. Concretamente algunos alcanzan un 1,66 % TAE, como el italiano Depósito Facto a 5 años o un 1,22 % TAE para plazos más cortos, como el Depósito a 1 año de la entidad francesa BESV.
En cuanto a los ahorradores que prefieren mantener el dinero en España, pero quieren más rentabilidad, se ven obligados a aumentar el riesgo de sus inversiones. Sus mejores aliados son depósitos referenciados o combinados, que permiten conseguir beneficios más elevados, aunque no esté asegurada la totalidad del capital. Un ejemplo es el Depósito Mix de Banco Mediolanum, que combina un plazo fijo al 1, 75 % TAE. con otro producto a elegir entre un fondo de inversión, un plan de pensiones o un seguro de ahorro y cuya rentabilidad es siempre más elevada.
Los planes de pensiones son la alternativa favorita, aunque más arriesgada
En cuanto a las opciones preferidas para conseguir rentabilidad, el estudio de Inverco evidencia que los planes de pensiones lideran la lista de sustitutos de los depósitos. Regresando a las cifras anteriores, estos productos de riesgo “moderado” representan el 56 % de inversiones en España, superando el porcentaje de depósitos en los dos últimos años (un 48 %).
Lo cierto es que muchos planes de pensiones ofrecen una rentabilidad mucho más interesante que los plazos fijos actuales. Concretamente en algunos casos, en los planes de BBVA, puede ascender a un 4,27 % y, además, ofrece una bonificación del 3 % al traspasar el saldo de otro plan. Tampoco hay que olvidar que presentan ventajas fiscales en forma de reducciones en la declaración de la renta, convirtiéndose a en una opción interesante de cara a la jubilación.
No obstante, no hay que perder de vista la otra cara de los planes de pensiones. Y es que, a diferencia de los depósitos no son un producto bancario 100 % seguro. Por una parte, el dinero invertido se deposita en activos fluctuantes, por lo que, en la mayoría de los casos, no está asegurado ni el capital inicial ni los beneficios. Por la otra, no cuenta con la protección del Fondo de Garantía de Depósitos.