El absentismo laboral marcó un nuevo récord en 2024: causas y consecuencias

Las bajas laborales por contingencias comunes alcanzaron en 2024 su nivel más alto desde que existen registros, con una prevalencia de 53,3 por cada 1.000 asalariados.
Trabajadores de la construcción. / Pixabay.
Trabajadores de la construcción. / Pixabay.

La Seguridad Social ha publicado los datos provisionales de incapacidad temporal hasta diciembre de 2024, revelando un nuevo incremento en las bajas laborales por enfermedad. Según las cifras, la prevalencia de las incapacidades temporales por contingencias comunes alcanzó una media de 53,3 por cada 1.000 asalariados, el dato más alto desde 2007. Esta tendencia, en alza desde 2012, ha cobrado especial fuerza tras la pandemia, preocupando a sindicatos y empresarios por su impacto en la productividad y el bienestar laboral.

Uno de los factores clave en este crecimiento es el envejecimiento de la población activa. Actualmente, los trabajadores de 50 años o más representan más del 35% del total, frente al 19,6% de hace dos décadas. "Es un fenómeno que también preocupa en otros países europeos", señala Maria del Mar Crespí, profesora de Derecho del Trabajo en la Universitat de les Illes Balears. A más edad, mayor probabilidad de enfermar, lo que sugiere que las bajas seguirán aumentando en los próximos años.

El atasco en la sanidad pública también juega un papel determinante. En diciembre de 2023, España alcanzó un récord de 849.535 personas en listas de espera quirúrgica, con una espera media de 128 días. Esta situación prolonga la duración de las bajas y eleva los costes para la Seguridad Social, sin que las comunidades autónomas, responsables de la gestión sanitaria, asuman estos gastos.

Otro factor es el aumento de convenios colectivos que complementan la prestación por incapacidad temporal, que pasaron del 70% en 2013 al 78% en 2024. Esto reduce el impacto económico para los trabajadores en baja, lo que podría favorecer una mayor utilización del recurso. Además, la ley de igualdad de 2022 ha fortalecido la nulidad de los despidos durante periodos de baja, aumentando la seguridad laboral.

La menor tasa de desempleo

El mercado laboral también influye en la evolución de las bajas. Históricamente, el miedo al desempleo desincentiva las incapacidades temporales. Durante la crisis de 2012, con seis millones de parados, la prevalencia tocó fondo con 19,1 bajas por cada 1.000 asalariados. Ahora, con la menor tasa de desempleo desde 2008, las bajas alcanzan su máximo histórico.

Los autónomos también han registrado un alto nivel de bajas, con una prevalencia de 39,8 por cada 1.000 trabajadores en 2024. Aunque ligeramente inferior a la de 2023, sigue siendo la segunda más alta en la serie histórica. Estos procesos suelen ser más prolongados que los de los asalariados, con una media de 106,5 días frente a 39,2.

Ante esta situación, sindicatos, patronales y la Seguridad Social han acordado un mayor protagonismo de las mutuas en la gestión de las bajas traumatológicas, con el objetivo de reducir la saturación en el sistema público. No obstante, el debate sobre la gestión del absentismo sigue abierto. Mientras los sindicatos denuncian que muchos trabajadores acuden enfermos por presión laboral, algunos empresarios critican la falta de control sobre las bajas.

El informe de la Seguridad Social no deja lugar a dudas: la incapacidad temporal sigue aumentando y su impacto en la economía es cada vez mayor. Con una población activa que envejece y una sanidad colapsada, el reto para los próximos años será encontrar un equilibrio entre la protección del trabajador y la sostenibilidad del sistema. @mundiario

Comentarios