Súperdepor, una escuadra de leyenda que dejó huella en España
Arsenio Iglesias fue el arquitecto desde los banquillos de los primeros pasos del gran Deportivo de La Coruña que maravilló por su descaro y buen juego frente a los grandes Real Madrid y Barcelona. Entre las figuras que brillaron con luz propia estuvieron los brasileños Mauro Silva y Bebeto bien acompañados por el arte de Fran González.
Hablar del fútbol español en los últimos treinta años es hacerlo de un capítulo muy importante para el deporte en Galicia en particular. Es hablar del Deportivo La Coruña, el llamado Súperdepor.
El club coruñés era un asiduo usuario del ascensor que subía y bajaba de segunda a primera división, por sus filas pasaron históricos jugadores españoles del pasado, pero quizás el más grande de ellos fue Luis Suárez.
A pesar de sus experiencias en la máxima categoría, los buenos jugadores del Deportivo terminaban en otros clubes de mayor poder y eso provocaba una inestabilidad deportiva que muchas veces generó en descensos. Todo eso paró en 1991 con el ascenso a primera de la mano de Arsenio Iglesias, el “Bruxo de Artexio” y con la consecución de la permanencia.
Iglesias no era un personaje cualquiera, como entrenador comenzó su periplo precisamente en las categorías inferiores del club en 1967 y en el resto de sus etapas profesionales en Riazor, sumó en 14 temporadas y 508 partidos, una cifra récord en la historia de la franquicia.
Con el coruñés en el banquillo y aspirando a la consolidación con un proyecto ambicioso, comenzó el proceso de armado de la plantilla que correspondía a la campaña 1992-1993, de la mano de la visión del presidente de la institución, Augusto César Lendoiro. Ese momento marcaría el punto de inflexión para convertirse en un club competitivo.
Fueron fichados dos nombres claves y que de paso, con el transcurrir del tiempo se convirtieron en leyendas: Mauro Silva y José Roberto Gama de Oliveira, mejor conocido como Bebeto.
Los goles de Bebeto aunado a la sabiduría y fuerza en la medular de Mauro, permitieron un cambio de personalidad en el juego. No era fruto de la casualidad, los dos sudamericanos también eran personajes importantes para su selección brasilera que posteriormente, conseguiría el título de Campeón del Mundo en 1994.
A partir de ahí todo fueron alegrías para el Deportivo y sus fanáticos, todo excepto el fatal día en el que Djukic falló el decisivo penal ante el Valencia en la jornada 38 de la liga 1993-1994, que le permitió al Barcelona de Johan Cruyff levantar el título. A pesar del sin sabor de ese traspié, un año después lograron un premio en forma de Copa del Rey luego de derrotar al Real Zaragoza 2-1 en el Santiago Bernabéu; fue el cierre de Iglesias de la etapa de Iglesias, pero no fue el fin del Deportivo.
Luego, con la Ley Bosman en plena vigencia, Javier Irureta fue quien completó la faena del técnico gallego. Sin Bebeto pero con Roy Makaay marcando los goles y con la ayuda de un pletórico Fran González finalmente consiguieron el título de Liga en la zafra 1999-2000.
Aún estaba Mauro Silva carburando en el medio campo para la creación y destrucción; al internacional verdeamarillo todavía tenía cuerda para unas hazañas más como la del Centenariazo del Bernabéu en 2002, venciendo al Real Madrid galáctico de Zidane, Figo, Raúl, Roberto Carlos y compañía gracias al martillo en forma de goles provenientes de Sergio González y Diego Tristán.
La figura del Deportivo La Coruña comenzó a menguar poco después, con la venta de Makaay al Bayern Munich en 2003 y con los retiros de Fran y Mauro Silva en 2005; desde entonces el potencial comenzó a menguar hasta el punto de descender en varias ocasiones a la categoría de plata, sin embargo en el recuerdo siempre quedará la estampa del Superdepor, la valiente iniciativa de ingeniería futbolística de la llave Iglesias – Lendorio, que terminó de pulir Irureta.