El sueño argentino en el Mundial, un sueño para Tres Algarrobos

Edificio Ejecutivo de Tres Algarrobos, frente a la plaza principal -lugar de los festejos-
Edificio Ejecutivo de Tres Algarrobos, frente a la plaza principal -lugar de los festejos-

Para los argentinos, poder calificar la obtención de una copa del mundo significa, últimamente, una quimera. Sin embargo, luego de 24 años, están a un paso de lograrlo.

El sueño argentino en el Mundial, un sueño para Tres Algarrobos

Para los argentinos, poder calificar la obtención de una copa del mundo significa, últimamente, una quimera. Sin embargo, luego de 24 años, están a un paso de lograrlo.

Ahora imaginemos que sucede en las mentes de quienes habitan Tres Algarrobos, un pequeño lugar de unos 3.800 habitantes, ubicado en el noroeste de la provincia de Buenos Aires; un pueblo acostumbrado a los triunfos de sus hijos, el “pueblo de los famosos” como le dicen muchos, y para esta afirmación existen varias razones: Santiago Del Moro, un popular presentador de televisión, conductor de importantes programas de radio y actor argentino; Juan Martín Trucco, piloto de automovilismo que ha obtenido destacadas actuaciones en diferentes torneos y categorías desde 2006 hasta la actualidad; Federico “el flaco” Fernández, central de nuestra selección nacional; pero también existen otros que no tienen la envergadura de ellos, y que son formadores de la historia, como es el caso del pequeño Felipe Miranda, que con 11 años tiene una prótesis en su mano, y ha sido creada por jóvenes argentinos en una impresora 3D, algo revolucionario en la ciencia y que es la inspiración de muchos para mejorar su calidad de vida; etcétera.

Sin embargo esta vez hablemos de fútbol, y a la redonda, para el argentino, no se la compara con nada, convirtiendo a esta ilusión en lo máximo que nos podría suceder. En que este sueño Tresalgarrobense se haga realidad tiene que ver mucho “el Fede” Fernández un pibe que surgió en uno de los humildes clubes de Tres Algarrobos, quien pasó a Estudiantes de La Plata, al Getafe de España, actualmente en el Nápoli de Italia, hasta ser el central titular de la selección argentina.

En Argentina, este miércoles 9 de Julio, fue feriado nacional por festejarse el día de la Declaración de Independencia, que significa la formal ruptura de los vínculos de dependencia política con la  monarquía española, renunciándose a toda otra dominación extranjera. En este contexto se jugó el partido por semifinales entre Argentina vs. Holanda, un encuentro en donde pasamos por diferentes estadios: nos emocionamos con nuestro himno nacional, recordamos a nuestra Máxima Zorreguieta, Reina Consorte de los Países Bajos, a nuestros hermanos anfitriones quienes fueron aplastados por la Alemania  y terminamos sufriendo a más no poder, aunque parece ser que ya lo tenemos incorporado “somos argentinos y sufrimos en cada día de nuestras vidas, hasta parece que parimos con dolor”.

Llegaron los penales, y todos en casa, a modo de cábala, nos abrazamos, niños y adultos, parecíamos que estábamos en el estadio: unos cruzaban los dedos en señal de mala suerte, y otros los juntaban para tirar “buena onda”, con cada gol argentino cada cual elegía abrazarse con el de al lado, otros correr o saltar y algunos simplemente deseaban poder sobrevivir a tanta alegría contenida. Unos pedían por el chiquito Romero, otros por el arquero del Boca Juniors, Agustín Orion, quien tiene fama de ser un buen ataja penales, pero al final todos nos unimos en un grito único, profundo y colosal “¡¡viva Argentina carajoooo!!”.

Hoy nos olvidamos que en el norte argentino muchos niños sufren desnutrición o simplemente mueren de hambre, que tenemos mucha desigualdad social, provincias inundadas y tantos otros partidos pendientes más difíciles que el de cualquier mundial. No obstante el país se unió como pocas veces visto, la selección como símbolo de equipo y esa mística argentina que creemos tener, ese equipo que no podemos constituir en otros ámbitos, a pesar que nuestra quimera pasaría por extenderlo a otras aristas de nuestra sociedad. 

En fin, así festejamos en Tres Algarrobos el triunfo ante la mal llamada Holanda. Todo un pueblo que palpitó hasta el final, muchos rompieron en llanto, quizás liberando otras amarguras, pero simulando ser de alegría, otros en abrazos interminables, para luego salir a tomar las calles con gritos, aplausos, el rugir de las cornetas, bocinas de autos viejos y nuevos, camiones, motos, etc., todos envueltos en banderas o con camisetas demostrando toda nuestra pasión; cada familia lo vivió a su manera por la sencilla razón que somos un pueblo esperanzado, más aún cuando un jugador de aquí nos representa como sociedad futbolera, una comunidad que en los últimos 30 años ha liderado esta región del país.

Federico, 'el flaco' Fernández: de Tres Algarrobos a la selección de Argentina.
Luce dos estrellas en su camiseta, sobre su escudo, que es el de todos los argentinos. ¿Llegará la tercera el domingo? Aún emocionado, digo ¡gracias! por esta alegría, y deseando que el domingo podamos disfrutar el sueño de tantos argentinos, realizable por estos pibes y nuestro crack: Federico “el flaco” Fernández.

 

El sueño argentino en el Mundial, un sueño para Tres Algarrobos
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