Florentino gira el timón: el Pirlo de Blackburn entra en escena en lugar de Angelo Stiller
En el rompecabezas táctico que arma Xabi Alonso, sobran piezas en todas las líneas… excepto en la más crucial: el organizador. Con Kroos y Modric fuera del tablero, y pese a un mediocampo rebosante de talento, el técnico busca un nuevo cerebro que marque el compás del juego.
Ahí entran en escena dos promesas: Angelo Stiller y, sobre todo, Adam Wharton. El centrocampista inglés de 21 años, apodado el Pirlo de Blackburn, ha tomado ventaja sobre el alemán del Stuttgart. Su zurda elegante y su lectura de partido encajan a la perfección en el perfil que seduce al Real Madrid.
Según informa el diario As, el problema, como casi siempre, es económico. El Crystal Palace no atiende llamadas por menos de 80 millones y, tras gastar 178 en fichajes, Florentino Pérez solo movería ficha si se produce una gran venta. Rodrygo es el nombre que flota en ese tablero, con el Manchester City acechando, pero el brasileño sigue mostrando su voluntad de quedarse. Las operaciones, en este mercado, parecen vasos comunicantes: solo habría Wharton si se marcha Rodrygo.
La Premier también aprieta y no lo pone fácil. El Liverpool, City y sobre todo el United suspiran por el mediocampista, que ha crecido a pasos agigantados en el Palace y ya ha liderado títulos como la FA Cup y la Community Shield. Los ingleses saben que tienen un diamante y no tienen prisa: contrato hasta 2029, fichado hace un año por apenas 21 millones y con el aval de Guardiola, que ya lo elogió en público por su calidad y madurez.
La pregunta que flota en Chamartín es si merece la pena apostar por Wharton ahora o esperar. El tiempo juega en contra, porque el mercado cierra en días, pero también a favor: si la operación queda viva más allá del 1 de septiembre, podría cocinarse a fuego lento, a la manera del Real Madrid. No sería la primera vez que el club blanco espera su momento para dar el zarpazo justo cuando el resto baja la guardia.
El madridismo mira con nostalgia a Kroos y Modric, pero con esperanza hacia el futuro. Wharton es un jugador con visión, pausa y carácter, atributos que recuerdan a los grandes directores de orquesta del Bernabéu. Si las cuentas cuadran y el mercado abre la puerta, el joven inglés podría vestirse de blanco. El debate, más allá de lo financiero, es claro: ¿está preparado para asumir el rol de heredero en la sala de máquinas más exigente del mundo? @mundiario


