En el caso de Nico Williams, San Mamés debería señalar a Jon Uriarte y no a Joan Laporta

La cláusula de 58 millones facilita al Barça fichar al joven extremo navarro sin negociar.
Jon Uriarte, nuevo presidente del Athletic Club de Bilbao. / Composición
Jon Uriarte, nuevo presidente del Athletic Club de Bilbao. / Composición

La tormenta que azota Bilbao tiene un origen tan claro como incómodo: la cláusula de rescisión que Jon Uriarte aceptó en la última renovación de Nico Williams. Muchos socios del Athletic claman ahora contra el Barça, al que acusan de deslealtad, pero la verdadera pregunta es otra: ¿por qué el presidente permitió que el talento más prometedor de su plantilla quedara protegido con una cifra tan asequible para los grandes de Europa?

Uriarte llegó a Ibaigane con la promesa de modernizar el club sin perder su esencia. En 2023, a los pocos meses de su elección, renovó a Nico hasta 2027. Aquella firma fue celebrada como un éxito institucional, pero en retrospectiva quizás fue allí donde empezó a gestarse esta salida. El representante del jugador jugó bien sus cartas: aseguró un notable aumento en la ficha anual, libertad de movimiento futuro y una cláusula de apenas 58 millones. Para un club que presume de blindar a sus canteranos, aquello fue una concesión extraña.

Hoy, desde la grada, muchos rojiblancos sienten que la directiva se enroca para quedar bien ante socios y medios. Es cierto que el Barça ha navegado entre zonas grises en el mercado —como en el caso Olmo, por ejemplo—, pero nadie obligó al Athletic a firmar esa cláusula.

Que Uriarte hable ahora de investigar las cuentas culés suena más a maniobra electoral que a una defensa seria del patrimonio deportivo del club. Porque la realidad es clara: si el Barça paga, el Athletic solo puede cobrar. Así de simple.

Las raíces del conflicto institucional vienen de lejos, de la tensión post-Negreira, pero en este caso concreto las miradas deberían dirigirse a quien permitió esa puerta abierta. Y no es Laporta, ni mucho menos Nico, que quiere marcharse tras dejar una buena suma y un legado futbolístico valioso. La responsabilidad tiene nombre y despacho: Jon Uriarte. @mundiario

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