El resultadismo en el fútbol

Campo de fútbol / @mundiario
El deporte rey es de los pocos en donde el devenir del partido puede llegar a ser infinitamente diferente al resultado que acabe campando en el electrónico.

Muchas veces hemos visto, en cualquier categoría, partidos en la televisión o en el mismo terreno de juego en donde un equipo gana sin apenas merecerlo. Una escuadra que llega infinidad de veces pero no consigue perforar la portería rival mientras que el contrario llega tan solo una y marca un tanto que, a la postre, le acabará dando la victoria. Este tipo de partidos se han reproducido a lo largo de los más de 150 años que tiene el fútbol desde que los ingleses lo inventaron en 1863.

En muchos otros deportes ( baloncesto, tenis, balonmano, etc) el que lo hace mejor casi siempre suele llevarse el partido. El fútbol, en cambio, es ese tipo de deporte tan desagradecido, desleal o ingrato a veces con el que lo hace bien y lo intenta todo. Podemos ver algunos partidos a la semana donde se suelen dar este tipo de sorpresas y es que un equipo logra llegar muchas veces a portería contraria sin tener suerte de cara a gol, mientras que una sola vez de su rival le basta para ponerse por delante e incluso ganar el encuentro.

Ejemplos por doquier. Sin entrar a nombrar ningún conjunto de la élite que ha sacado partidos y campeonatos de esta manera, seguro que podemos acordarnos de varios casos de los recientemente ejemplarizados arriba. Sin llegar a valorar si ese tipo de entrenador tiene un Maquiavelo dentro de sí, el cual le hace pensar que el fin justifica los medios que utilice para conseguir su objetivo, considero lícito pero no moral este tipo de equipos que practican un fútbol resultadista y donde, casi siempre, son inferiores a su rival.

Con esto no estamos entrando a desmerecer un equipo que juegue a la contra y que no goce de la posesión del balón para hacer daño a su rival, sino valorando un equipo que gracias a la suerte divina saca partidos adelante donde es claramente inferior a su rival. Sin duda este comportamiento en un terreno de juego es cuestionable desde el mayor romanticismo futbolístico hasta el fútbol más ortodoxo.

El pragmatismo vence al Romanticismo. La cruda realidad del fútbol es que tantos partidos ganas, tanto vales, porque el resultadismo es valorar una temporada como positiva o negativa en función de los títulos que se añadan a tus vitrinas.

En los casi 160 años de vida que tiene el deporte rey, hemos visto a muchos equipos desafiar a cualquier tipo de lógica que pueda analizar la mente humana y erigirse como vencedor de algún partido y/o torneo que, si fuese otra disciplina, quizás no tendrían casi opciones de conseguir absolutamente nada.

El resultadismo es un término que se utiliza para definir un análisis posterior, muy reduccionista, que mide el éxito o el fracaso de un proceso basándose tan sólo en algunos datos cuantitativos finales. Esta podría ser una de las definiciones que podríamos encontrar sobre el resultadismo, pero como dijo Johan Cruyff: "La calidad sin resultados no tiene sentido, los resultados sin calidad son aburridos". @mundiario