Inter vs. Barça: ¿épica o exageración mediática?

Las semifinales en Montjuic y Giuseppe Meazza estuvieron llenas de intensidad y emoción, pero el verdadero buen fútbol es otra historia.
Las dos caras de la eliminatoria entre el Inter y el Barça. /   @inter y @fcbarcelona
Las dos caras de la eliminatoria entre el Inter y el Barça. / @inter y @fcbarcelona

Ya tenemos un primer finalista para la presente edición de la Champions League. Tanto el Inter de Milán como el FC Barcelona nos regalaron unas semifinales repletas de goles y emociones, incluyendo jugadas memorables y remontadas. Para muchos, fue un espectáculo digno de catalogarse como una de las mejores eliminatorias jamás vistas en el torneo, el cual es considerado la élite de este deporte no solo en Europa, sino en todo el planeta.  

Sin embargo, hay que analizar una serie de factores que ponen en duda tal afirmación, ya que tanto en Montjuic como en el Giuseppe Meazza vimos de todo menos buen fútbol en líneas generales. Desde Mundiario ya habíamos advertido que el Barça no atravesaba su mejor momento.  

Carlos Castellanos lo dijo justo después del final del duelo en territorio catalán. El equipo de Hansi Flick ha estado demostrando una seria inoperancia en labores defensivas, que los ha dejado muy expuestos ante rivales que, al menos en teoría, no deberían complicarle demasiado.  

El Celta, por ejemplo, precisamente en Montjuic, puso en evidencia que no hace falta un goleador de renombre para hacerle daño a este Barça. Borja Iglesias, quien apenas registraba cinco tantos en total en LaLiga, le propinó un magistral triplete. Cuatro días antes, el Borussia Dortmund, de la mano de Serhou Guirassy, también hizo lo propio.  

Todos los dedos acusadores apuntan a Araujo: ¿es realmente justo?

Mucho se ha hablado de qué gran parte de la responsabilidad de la derrota en Milán es culpa de Ronald Araujo. El central uruguayo, quien entró en sustitución de Iñigo Martínez, estuvo en la foto en los dos goles más decisivos de la eliminatoria, es decir, los de Francesco Acerbi en el 90+3 y el de Davide Frattesi en el 99.  

Ciertamente, el zaguero no estuvo fino en ninguna de esas acciones, pero el problema es mucho mayor. La sangría de goles que viene concediendo el Barça en los últimos compromisos es un síntoma de que algo no funciona correctamente.  

El sistema de Flick es genial a la hora de atacar, pero defendiendo deja mucho que desear. El equipo no está equilibrado, y eso pasa factura en un torneo en el que el mínimo error te puede dejar fuera, sin importar cómo te llames. Lo peor es que los azulgranas no cometieron un único desliz defensivo; en general, vienen acumulando un puñado de despropósitos que los dejan claramente expuestos.  

Gana y pasa el Inter: ¿Será el gran favorito en la final?  

El conjunto de Simone Inzaghi tampoco sale bien librado de este análisis. Consigue el boleto a Múnich demostrando que es capaz de lo mejor y lo peor. En ambos cotejos tuvo una renta genial de 2-0 y, aun así, fue capaz de perder esa ventaja casi en un abrir y cerrar de ojos.  

No tiene absolutamente nada que ver con aquel Inter campeón de la Champions en 2010. José Mourinho supo maniatar al mejor Barça de todos los tiempos, concediendo apenas dos tantos en toda la eliminatoria, con el hándicap de contar con un futbolista menos por la expulsión de Thiago Motta en el Camp Nou.  

Fue una de las demostraciones defensivas más grandiosas jamás vistas. Zlatan, Messi, Iniesta, Pedro Rodríguez—ninguno de ellos pudo penetrar el muro construido por delante de Júlio César. Oleadas de ataques, uno tras otro, fueron repelidos por la heroica actuación de Javier Zanetti, Samuel, Lucio, Maicon y un incansable Esteban Cambiasso desde el centro del campo.  

El meta brasileño también tuvo varias atrapadas de mérito, pero la realidad es que el compromiso defensivo de todo el equipo fue vital para sobrevivir a semejante acoso que comenzó en el minuto 28 del primer tiempo, cuando los italianos se quedaron sin su centrocampista.  

Quince años después de su victoria sobre el Barça, el Inter vuelve a tener la oportunidad de conquistar otra Champions. Sin embargo, deberá mejorar considerablemente, ya que, del otro lado, tanto el PSG como el Arsenal han demostrado contar con un amplio repertorio de recursos para defenderse con eficacia.

¿Exageración mediática y de las redes?  

Volviendo a lo que ocurrió en el Giuseppe Meazza el martes 6 de mayo: sí, es cierto, vimos entrega, valentía, heroicidad, pero fútbol de altos quilates, no. Hay que entender de una vez por todas que el fútbol tiene facetas, y aquel equipo que tenga un equilibrio entre ataque y defensa será el que pasará.  

Inter y Barça nos regalaron una auténtica montaña rusa de emociones, con momentos icónicos para sus seguidores. Los medios convencionales y las redes sociales se rindieron ante un auténtico intercambio de entrega y pundonor, pero de buen fútbol... lo justito.  

Los datos para entender las 6 Champions recientes del Madrid 

La eliminatoria entre Inter y Barcelona en semifinales fue un espectáculo ofensivo, con 13 goles en total. Si comparamos esta doble confrontación con los partidos clave del Real Madrid en sus seis más recientes campañas victoriosas en la Champions, podemos notar que los merengues tuvieron una defensa mucho más sólida en semifinales y finales, lo que deja claro por qué consiguieron llevarse el título en tantas ocasiones, incluyendo un triplete inédito en la competición desde su cambio de formato en la temporada 1992-93.  

Real Madrid en sus Champions ganadas: 

- 2013-14: 0 goles en semifinales, 1 en la final.  
- 2015-16: 0 goles en semifinales, 1 en la final.  
- 2016-17: 2 goles en semifinales, 1 en la final.  
- 2017-18: 3 goles en semifinales, 1 en la final.  
- 2021-22: 5 goles en semifinales, 0 en la final.  
- 2023-24: 3 goles en semifinales, 0 en la final.  

El peor momento defensivo del Madrid fue ante el Manchester City de Pep Guardiola en 2022, concediendo un total de cinco goles. De resto, lo máximo fueron dos eliminatorias de tres tantos concedidos, ambas contra el Bayern Múnich (2018 y 2024).  

En total, entre semifinales y final, los merengues lograron mantener en cero su portería en seis oportunidades; sin duda, algo que contrasta con lo visto en Montjuic y en el Giuseppe Meazza.  

Queda claro con esto que el equilibrio debe ser la prioridad, ya que de nada vale un ataque que pueda meter seis goles, mientras que tu adversario te endose uno más. Fuimos testigos de un gran espectáculo, pero no será una eliminatoria recordada precisamente por su equilibro y mucho menos por su buen fútbol defensivo. @mundiario

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