Güler y Mastantuono brillan en el destrozo del Madrid frente al Mónaco
El Real Madrid encontró ante el AS Mónaco mucho más que una goleada y tres puntos. Halló un respiro necesario, un bálsamo para la autoestima y un ensayo de futuro bajo el mando de Arbeloa. El equipo se reconcilió con su afición y consigo mismo, recuperando dinamismo y compromiso en una noche cargada de nombres propios. Entre ellos, uno brilló con luz especial: Arda Güler.
El turco no solo jugó bien, sino que dirigió. Fue el metrónomo que marcó el ritmo de las transiciones, el enlace entre la recuperación y el ataque. Bajó a recibir, ordenó el juego y dio sentido al movimiento colectivo. Su asistencia a Vinicius en el 2-0 resumió su impacto: visión, precisión y una inteligencia que multiplica las opciones ofensivas de un Madrid aún en busca de equilibrio.
La calidad nunca estuvo en duda, lo que se pone a prueba es su personalidad competitiva. Güler necesita asumir el papel que su fútbol le reclama: el del líder silencioso capaz de ordenar el caos. El Real Madrid exige más que talento intermitente; necesita un cerebro que se atreva a cargar con el peso del juego incluso en las noches incómodas. En ese desafío se juega buena parte de su futuro.
La sociedad que formó con Valverde y Mastantuono fue otra gran noticia. Movilidad, intercambio de posiciones y una armonía que desarmó al Mónaco dejaron la sensación de estar ante un germen de estilo nuevo, menos dependiente de fogonazos individuales y más apoyado en el control colectivo. El triunfo fue reparador, pero la conclusión va más allá: en Güler hay futbolista para cambiar jerarquías y convertirse en el director de orquesta que el Bernabéu lleva tiempo esperando.
Mastantuono volvió a sonreír
Si la actuación de Güler estuvo sobresaliente, no menos brillante fue el desempeño de Franco Mastantuono. Cuando todos creían que Álvaro Arbeloa apostaría por Gonzalo García como extremo derecho, el estratega sorprendió a todos colocando al joven argentino a pierna cambiada en ese puesto.
Fue sin duda una puesta que rindió grandes frutos ya que Mastantuono además de verticalidad, velocidad y descaro también anotó su primer tanto en la Champions League. Se trató de la mejor actuación del ex futbolista de River Plate desde que aterrizó en el Real Madrid el pasado verano y que le puede servir para coger la confianza suficiente de reencontrarse con lo mejor de su fútbol. @mundiario


