¿Puede el Oviedo ganar los tres puntos tras el escándalo en Vallecas?

El club carbayón denuncia un perjuicio deportivo y económico tras el aplazamiento.
Escudo del Real Oviedo. /   Mundiario
Escudo del Real Oviedo. / Mundiario

El partido no se jugó, pero la bronca ya empezó a rodar. El Oviedo se siente “muy perjudicado” por la suspensión del encuentro ante el Rayo Vallecano, previsto para este sábado a las 14:00 en Vallecas, y no solo por la frustración deportiva, sino por el golpe directo a su gente. LaLiga lo aplazó por el estado del césped “para preservar la integridad física”, pero en Asturias entienden que la integridad también se rompe cuando te cambian las reglas a cuatro horas del pitido inicial.

El club carbayón pone el foco donde más duele: en el coste humano y en la desigualdad competitiva. Aficionados ya estaban en Madrid o en carretera, con hoteles, billetes y un viaje que no se devuelve con un comunicado. Y, además, el aplazamiento puede alterar el tablero deportivo: el Rayo tenía ausencias clave por sanción, como Chavarría y Pathé Ciss, dos titulares que podrían estar disponibles cuando se fije la nueva fecha. Y eso, para el Oviedo, no es un matiz: es una ventaja que se esfuma.

Por eso el Oviedo no se queda en la queja, sino que enseña el reglamento como si fuera un arma. En su comunicado, se solidariza con la plantilla y el cuerpo técnico del Rayo, pero advierte que ejercerá “las acciones reglamentarias” necesarias para “salvaguardar el resultado del encuentro” y asegurar “condiciones competitivas equitativas”. Traducido: no descarta reclamar los tres puntos, agarrándose al artículo 178.3, que contempla pérdida del partido si la suspensión se debe a negligencia en las instalaciones o la superficie de juego.

Y aquí aparece la palabra maldita: negligencia. Porque si se considera que el césped no estaba en condiciones por un incumplimiento atribuible al club local, el reglamento abre una puerta explosiva: declarar vencedor al rival por 0-6. Suena extremo, casi irreal en el fútbol moderno, pero el Oviedo ya ha dejado claro que no quiere ser el pagano de un incendio ajeno. En el fútbol, la justicia rara vez es poética, pero a veces es reglamentaria.

Mientras tanto, LaLiga estudia abrir expediente al Rayo y sancionarle con una multa económica importante, además de valorar que el club vallecano asuma el desplazamiento del Oviedo. Pero el problema real no está en la factura: está en el precedente. Porque si un partido se suspende por el césped, no se suspende solo un encuentro: se suspende la credibilidad del campeonato. Y ahí, el Oviedo ha decidido no callar, porque sabe que en este tipo de guerras, quien no protesta, pierde dos veces. @mundiario

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