Pedro Rocha se aferra al poder pese a la inhabilitación y las investigaciones judiciales
Pedro Rocha se encuentra en una encrucijada política y legal que podría definir su futuro al frente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Enfrentando una inhabilitación de dos años por excederse en sus funciones y estando bajo investigación en la Operación Brodie por presuntos contratos irregulares, según informa El País, el dirigente extremeño no se rinde. Con la esperanza de frenar su sanción, Rocha ha solicitado una medida cautelar "ante la inminente convocatoria de elecciones".
La situación es aún más complicada por el proceso electoral en marcha que determinará quién dirigirá la federación en los próximos años. La junta directiva de la RFEF ha aprobado la convocatoria de elecciones para elegir un presidente temporal, quien gestionará la federación y organizará nuevas elecciones para un mandato de cuatro años.
Esta medida, ahora considerada la más garantista para evitar más sanciones, fue descartada por Rocha en 2023 bajo las directrices de Luis Rubiales. En su momento, el objetivo era dilatar el proceso para mantener el control y, con ello, el sueldo de 700.000 euros que Rocha heredó de Rubiales.
Rocha no solo busca mantenerse en su cargo durante el proceso electoral, sino que también planea presentar su candidatura en las próximas elecciones. Su estrategia incluye solicitar nuevamente la medida cautelar para evitar la inhabilitación. A pesar de que en su primer intento el juez argumentó que no había elecciones convocadas, ahora Rocha podría tener otra oportunidad si las circunstancias cambian. Si sus esfuerzos no tienen éxito, el dirigente podría recurrir a la Audiencia Nacional, aunque este proceso podría alargarse entre cuatro y seis meses.
En el trasfondo de esta compleja situación, los 19 presidentes territoriales jugarán un papel crucial en la elección del nuevo presidente. Estos líderes regionales controlan el voto de los 140 miembros de la Asamblea de la RFEF y podrían inclinar la balanza hacia un candidato o otro. Entre los aspirantes, Pablo Lozano, presidente de la Federación Andaluza, se destaca por su intento de ganar apoyo entre los barones territoriales para consolidar su posición.
La RFEF sigue inmersa en un limbo político mientras se define su futuro liderazgo. La lucha por el poder y la estrategia de Rocha destacan un momento decisivo para el fútbol español, donde cada movimiento puede tener repercusiones significativas. En un escenario cargado de incertidumbre, la federación espera resolver el caos que ha marcado los últimos meses.@mundiario


