París y el reto de la rentabilidad Olímpica
La capital francesa se prepara para un evento global con un ojo en la sostenibilidad financiera.
París se encuentra en la recta final de los preparativos para los Juegos Olímpicos de 2024, un evento que reunirá a más de 10.500 atletas de más de 200 países. Con la fecha de inicio fijada para el 26 de julio, la ciudad se enfrenta a un desafío monumental que va más allá de lo deportivo: lograr que los Juegos sean financieramente sostenibles y atractivos para futuras sedes potenciales.
El Contexto Económico de los Juegos Olímpicos
Desde su elección en 2017 en Lima, Perú, donde París fue la única candidata, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha buscado garantizar la estabilidad financiera de los Juegos. Este compromiso se volvió especialmente importante tras los Juegos de Tokio 2020, que, con un costo final de 13,600 millones de dólares (unos 12,700 millones de euros), se convirtieron en uno de los eventos más caros de la historia olímpica.
Thomas Bach, presidente del COI, destacó la importancia de la elección simultánea de París para 2024 y Los Ángeles para 2028 como un intento de ganar tiempo para encontrar soluciones a largo plazo para la sostenibilidad financiera de los Juegos. Esta estrategia es un intento de atraer a nuevas ciudades, actualmente reacias a postularse debido a los elevados costos.
La Herencia de Eventos Pasados
El historial de los Juegos Olímpicos muestra un patrón de sobrecostos y desafíos económicos. Desde los Juegos de Atenas 2004, que triplicaron su presupuesto inicial, hasta los desastres financieros de Múnich 72 y Montreal 76, el modelo de financiación olímpica ha sido cuestionado repetidamente. Sin embargo, algunos eventos, como Los Ángeles 84 y Seúl 88, han demostrado que es posible obtener beneficios sustanciales, aunque estos casos parecen ser la excepción más que la regla.
Los Ángeles 84 marcó un punto de inflexión, permitiendo al COI aumentar sus exigencias y aprovechando la creciente globalización y el interés mundial en los Juegos. Este modelo de éxito inspiró a muchas ciudades a asumir los costos y riesgos asociados con la organización de los Juegos, con la esperanza de obtener beneficios a largo plazo, como ocurrió en Barcelona 92.
Es el Espíritu Olímpico.
— Los Juegos Olímpicos (@juegosolimpicos) June 26, 2024
Deporte. Y más que deporte.#Paris2024 #JuegosOlímpicos #MoreThanSport pic.twitter.com/OcPL8nqVxq
Río de Janeiro 2016 es un ejemplo de los riesgos que conlleva la organización de los Juegos. La ciudad brasileña enfrentó enormes desafíos, con costos que se dispararon de 4.400 millones a 20.000 millones de dólares, además de controversias por desplazamientos forzosos de comunidades. Estos problemas se sumaron a un contexto político convulso y críticas por el uso de recursos en un país con grandes necesidades sociales.
Tokio 2020, pospuesto por la pandemia de la covid-19, también excedió su presupuesto inicial de 6.800 millones a 13.600 millones de dólares. Los Juegos se llevaron a cabo sin público y bajo estrictas medidas sanitarias, lo que afectó significativamente su rentabilidad y legado.
Oh là là, #Paris2024... 🇫🇷
— Los Juegos Olímpicos (@juegosolimpicos) June 7, 2024
Los anillos olímpicos ya están en la Torre Eiffel... 😍 pic.twitter.com/T1nEVhZOFw
París 2024 y la Agenda 2020
Con estos antecedentes, París busca evitar los errores del pasado. La Agenda 2020 del COI, adoptada en 2014, promueve la sostenibilidad y la rentabilidad como pilares fundamentales. París 2024 se alinea con esta visión, utilizando principalmente instalaciones deportivas existentes y construyendo nuevas solo si hay un legado sólido y una necesidad demostrada.
El modelo de financiación de París 2024 es mayoritariamente privado, con un 96% del presupuesto de 4.400 millones de euros proveniente de fuentes privadas como derechos televisivos, marketing y venta de entradas. Este enfoque busca minimizar el gasto público y maximizar los beneficios a largo plazo para la ciudad.
Las proyecciones para París 2024 estiman un impacto económico de entre 6.700 millones y 11.100 millones de euros, con un gran impulso del turismo y la inversión en infraestructuras. Se espera que el turismo represente el 30% del impacto económico total, atrayendo a entre 2.3 y 3.1 millones de turistas.
A pesar de estos optimismos, el éxito real de los Juegos se evaluará en los próximos años. París tiene la oportunidad de establecer un nuevo estándar para la organización de los Juegos Olímpicos, demostrando que es posible combinar la excelencia deportiva con la sostenibilidad financiera. Si lo logra, podría revitalizar el interés global en albergar este prestigioso evento. @mundiario



