El Galatasaray apostó por Mauro Icardi en la Champions y se estrella sin Osimhen
El Galatasaray afrontó la noche europea con la intención de escalar posiciones y acercar el pase a octavos, pero el plan se diluyó pronto. La ausencia de Osimhen dejó un vacío estructural que el equipo nunca logró llenar. El Union Saint-Gilloise, preparado y sin complejos, supo leer cada fase del encuentro para apagar el habitual fervor del estadio. Los Cimbom cedieron así una oportunidad clave.
El inicio prometía un duelo abierto, pero pronto el Galatasaray se quedó sin respuestas. La presión constante del Union Saint-Gilloise ahogó la salida de balón y terminó aislando a Mauro Icardi, titular en lugar de la gran figura del equipo. El argentino nunca logró hacerse sentir en el juego durante los 90 minutos y volvió a confirmar —ya son cinco partidos consecutivos— que su aporte en la Champions League es nulo: ni goles ni asistencias.
Solo Gabriel Sara encendió una chispa con un disparo lejano que golpeó el palo, pero la réplica del Union —un cabezazo de Sykes al larguero— dejó claro que el control era visitante. El partido reclamaba ruptura y el Galatasaray no la encontraba.
El inicio del segundo tiempo confirmó el apagón local. La falta de ritmo y agresividad impedía activar la presión que tantas veces define al Galatasaray en casa. El Union, más cómodo cada minuto, aprovechó la desconexión para construir ataques rápidos. El gol llegó con una transición perfecta culminada por Promise, que castigó una jugada a balón parado mal defendida. Fue un golpe que evidenció la inferioridad táctica turca.
A partir del tanto, el conjunto de Burak se volcó sin claridad. Los centros se perdían, las combinaciones morían y el Union gestionaba los tiempos con una madurez admirable. Ugurcan evitó el segundo en una acción clave, y Scherpen respondió con otra intervención decisiva. La ocasión más clara llegó en los pies de Sánchez, que falló a pocos metros del gol en una acción que simbolizó el colapso ofensivo del Galatasaray.
El estadio, tantas veces un infierno, se quedó sin fuego ante un rival que supo desactivar cada intento de reacción. El Union Saint-Gilloise fue sólido, paciente y preciso, convirtiéndose en un extintor perfecto para una noche que debía ser intimidante. El Galatasaray se marcha con la sensación amarga de haber desaprovechado una oportunidad para marcar territorio en Europa y con la obligación de reaccionar. @mundiario


