Noé Carrillo y la Copa como espejo del futuro del Deportivo
El triunfo ante el Mallorca devuelve al Dépor a los octavos de la Copa del Rey y confirma que la cantera sigue siendo una respuesta, no una nostalgia. Antonio Hidalgo podría tenerlo en cuenta para la Liga.
Quince años después, el Deportivo vuelve a pisar los octavos de final de la Copa del Rey. Dicho así, sin contexto, puede parecer una anécdota menor para un club que levantó el trofeo en dos ocasiones y que durante décadas hizo de la Copa un territorio reconocible. Pero el 1-0 ante el Mallorca en Riazor fue algo más que una victoria ajustada: fue un ejercicio de resistencia, identidad y, sobre todo, una declaración silenciosa sobre hacia dónde puede y debe mirar el club; léase también su entrenador.
El Deportivo ganó como se ganan los partidos importantes cuando no sobra nada: con orden defensivo, paciencia y aprovechando el momento justo. Frente a un rival de Primera División, el equipo de Hidalgo recuperó una solidez que había echado en falta en Liga, especialmente en casa, donde arrastraba dos derrotas recientes que habían sembrado dudas. El Mallorca apenas encontró espacios ni obligó a Eric Puerto a intervenir de forma decisiva, síntoma de un plan bien ejecutado y de una concentración colectiva poco habitual en los últimos tiempos.
Pero la Copa, cuando se convierte en relato, suele necesitar un rostro. Y esta vez lo encontró en Noé Carrillo. Canterano, fabrilista, debutante con el primer equipo en partido oficial y autor del gol que decide la eliminatoria. No es una exageración decir que su noche resume buena parte de lo que el deportivismo lleva tiempo esperando: que Abegondo vuelva a ser una solución real y no solo un recuerdo al que aferrarse cuando el presente se complica.
Carrillo no apareció por accidente. Entró en el tramo final, se colocó en el mediocentro y participó en la jugada que acabaría decidiendo el partido: balón llevado al área, centro con sentido de Luismi Cruz, cabezazo al palo de Bil Nsongo y rechace cazado con fe y lectura por el joven debutante. Gol sencillo en la ejecución, enorme en el significado. Para él, para el equipo y para una grada que reconoció en la celebración algo más que la alegría puntual de un tanto.
Palabras do noso goleador de hoxe ⚽️🫡 pic.twitter.com/JAyl4BcS0X
— RC Deportivo (@RCDeportivo) December 16, 2025
Noé Carrillo no estuvo solo. Bil Nsongo, también producto de la casa, dejó sensaciones estimulantes en sus primeros minutos en Riazor con el primer equipo. Pero fue Mario Soriano quien cambió el ritmo del encuentro desde su entrada. Luismi empieza a recuperar vuelo tras la lesión e incluso en una noche discreta de varios titulares, el Dépor supo sostenerse hasta encontrar el resquicio. No fue una exhibición, pero sí una actuación madura.
Hay también un componente emocional imposible de obviar. El rival era el Mallorca, el mismo que en 2019 frustró un ascenso que aún escuece en la memoria coruñesa. La Copa no repara agravios, pero a veces los alivia. Ganar, aunque sea por la mínima, aunque sea en una eliminatoria, tiene algo de justicia poética para una afición acostumbrada a digerir golpes sin anestesia. Frente a frente estuvieron dos equipos campeones de la Copa del Rey años atrás.
El reto, como siempre, vendrá después. La Copa ilusiona, pero no debe distraer del objetivo principal ni generar expectativas desmedidas. Noé Carrillo no es todavía una promesa consolidada ni este Deportivo ha resuelto sus carencias estructurales. Pero noches como esta sirven para recordar que el camino no pasa únicamente por mirar fuera, ni por soluciones rápidas, sino por reconstruir una identidad competitiva donde la cantera tenga un papel central y creíble.
El Dépor está en octavos. Lo está con un gol de un debutante y con una defensa que volvió a parecerse a sí misma. No es poco. Y, sobre todo, es una pista clara de por dónde puede empezar a construirse algo más duradero que una simple eliminatoria superada. Si algo está claro es que Noé Carrillo, Bil Nsongo y Samu merecen ser tenidos en cuenta. Otros gozan de minutos con menos merecimientos. @mundiario

