La muerte de Dwamena: ¿el desenlace fue una irresponsabilidad del jugador?
El sábado pasado, Raphael Dwamena, futbolista ghanés de 28 años, sufrió un colapso fatal durante un partido en Albania, donde jugaba para el Egnatia. A pesar de los esfuerzos de reanimación, falleció. Su antiguo cardiólogo, Antonio Asso, había temido esta tragedia durante su tiempo en el Real Zaragoza. El Dr. Antonio Asso, cardiólogo del club aragonés, compartió una carta abierta sobre la muerte de Dwamena. Aconsejó al futbolista retirarse debido a problemas cardíacos, instándolo a colocarse un desfibrilador. La carta destaca la importancia del dispositivo para preservar la vida de Dwamena, quien se negó a dejar el fútbol.
La misiva pública que envió el galeno al Heraldo de Aragón deja claro que el futbolista tenía todas las intenciones de permanecer como jugador activo, aunque el propio especialista le aconsejaba retirarse de la práctica profesional, después de comprobar que sufría una enfermedad cardíaca. "Antes de comenzar a explicarle los hallazgos, fui consciente de la trascendencia que mis palabras tendrían sobre este joven atleta africano, por aquel entonces en la élite económica y profesional, cuyo futuro como futbolista se desvanecía".
El galeno reconoció que el joven estaba enfocado en encontrar soluciones a su situación, pero que no le pasaba por la cabeza retirarse. "Depositó en nosotros toda su confianza y, tras implantarle el desfibrilador, marchó fuera de España. A veces me solicitaba algún consejo puntual que yo respondía de buen grado, aunque era consciente de que no escuchaba. Estaba empeñado en seguir su carrera profesional por encima de todo, y acabé perdiendo la esperanza de influir en él."
¿Por qué ocurrió esta desgracia?
El doctor Antonio Asso fue contundente: "Ha fallecido como consecuencia de una respetable decisión personal, pero si no se hubiese explantado el desfibrilador, Raphael seguiría vivo. Año tras año, los avances tecnológicos ponen en nuestras manos nuevas herramientas para tratar mejor los graves problemas arrítmicos que padecía, y cabe especular, para el creyente, que esas técnicas son servidas por ese mismo Dios en el que Dwamena firmemente creía. Es el final de una triste y previsible historia. A veces las noticias son confusas, y conviene aclarar para los miles de pacientes que llevan un desfibrilador y confían en la seguridad que aporta, que no ha fallecido alguien que llevaba un desfibrilador, sino alguien que NO lo llevaba."
Hace dos años aproximadamente, le comunicaron al especialista que el desfibrilador le había salvado la vida al futbolista, tras presentar una arritmia maligna que fue correctamente tratada de forma automática por el dispositivo. "Posteriormente habíamos perdido el contacto. Hace un año supe por la prensa que había solicitado la retirada del desfibrilador implantado por nosotros y que finalmente se le había explantado (creo que en Suiza). Finalizó diciendo: 'Desde ese momento fui consciente de que un día sucedería la tragedia que el sábado se ha consumado en un campo de fútbol de Albania."@mundiario
