Contra todo pronóstico, el Bayer de Xabi cae en semifinales ante un modesto rival
El Bayer Leverkusen vivió una de sus noches más amargas al caer eliminado en semifinales de la Pokal ante el modesto Arminia Bielefeld, equipo de tercera división. Lo que parecía un trámite para el conjunto de Xabi Alonso terminó en un golpe histórico que deja a los de la aspirna sin la posibilidad de revalidar el título. La magia de la Copa se impuso, y el Bielefeld firmó una remontada legendaria ante su público.
Xabi Alonso no se fiaba del equipo que había eliminado a Friburgo, Union y Bremen, por lo que optó por una alineación equilibrada con Palacios junto a Xhaka y Andrich en el centro del campo. A pesar de un inicio en el que el Leverkusen dominó el juego, se encontró con un rival aguerrido que le dificultó la circulación. Solo a través de una jugada a balón parado lograron abrir el marcador, con Tah aprovechando una prolongación en un córner lanzado por Grimaldo.
La reacción del Bielefeld fue inmediata. En apenas dos minutos, un pase largo de Schneider sorprendió a la defensa visitante y permitió a Oppie asistir a Wörl, que empató el partido. Justo antes del descanso, Grosser aprovechó un libre directo para poner el 2-1 y desatar la locura en el SchüoArena. El Leverkusen, aturdido, se marchó al vestuario con la necesidad de remontar ante un rival que creía en su sueño.
Xabi Alonso movió piezas en la segunda mitad, introduciendo a Boniface para reforzar el ataque, pero el Bielefeld no solo resistió, sino que incluso pudo sentenciar en varias contras. Un cabezazo de Schick al palo fue la única ocasión clara del Leverkusen en el segundo tiempo. La organización defensiva y la entrega del Bielefeld anularon cualquier intento de remontada, dejando a los de la Bundesliga sin respuestas ante un equipo que jugó el partido de su vida.
El pitido final confirmó la mayor sorpresa de la Pokal en los últimos años. Mientras los jugadores del Bielefeld celebraban su pase a la final, el Leverkusen se hundía en la desesperación. "La hemos cagado", reconoció Robert Andrich tras el encuentro. Xabi Alonso, cabizbajo, asumió el golpe de una derrota que marca un antes y un después en su temporada. El Bielefeld ya es historia; el Leverkusen, solo un espectador más de la final. @mundiario


