El Real Madrid se hunde en Mallorca… pero Militao brilla como la única esperanza
En una jornada terriblemente negativa para el Real Madrid, la única chispa de esperanza se encendió en Son Moix con el regreso de Éder Militao. El brasileño, tras 118 días de ausencia, volvió a pisar el césped y recordó que el fútbol también se construye de resiliencia. Su entrada en el minuto 60, sustituyendo a Huijsen, no fue solo un movimiento táctico: fue un símbolo de que el Madrid aún tiene margen para recomponerse en el tramo decisivo de la temporada.
La lesión sufrida en diciembre parecía condenarlo a un largo calvario, pero Militao ha demostrado una vez más que su cuerpo y su carácter están hechos para desafiar los plazos médicos. Cuatro meses después, su regreso no solo aporta músculo defensivo, sino también un intangible: la confianza que transmite a sus compañeros. En un equipo que se tambaleó en Mallorca, su presencia fue un recordatorio de que la columna vertebral puede reforzarse justo cuando más falta hace.
Además, su retorno aprieta la competencia en la defensa. Arbeloa tendrá que elegir entre Militao, Rüdiger y Huijsen, un trío que ofrece perfiles distintos y que puede ser clave en la Champions. Aunque quizá sea pronto para verle como titular frente al Bayern, el simple hecho de tenerlo disponible amplía las opciones y eleva el nivel de exigencia interna. Esa competencia sana es lo que distingue a los equipos que aspiran a todo.
El gol de Militao, un cabezazo potente en un córner, fue más que un empate momentáneo: fue un mensaje. El Madrid ha carecido de contundencia en el balón parado, y el brasileño recordó que también puede ser un arma ofensiva. En un partido donde las sombras se multiplicaron, su celebración con Bellingham fue la imagen que los aficionados necesitaban para creer que aún hay motivos para la esperanza.
La jornada en Mallorca dejó más dudas que certezas, pero también una noticia que puede cambiar el rumbo: Militao está de vuelta. Su regreso no borra los errores ni las carencias, pero ofrece un horizonte distinto. En el fútbol, como en la vida, a veces basta con una sola buena noticia para que todo parezca posible. @mundiario


